
La Orotava: Una cafetería rescata una casona histórica frente a la burocracia.
Rafael Machado ha logrado transformar una casona de 1782 en La Orotava en la cafetería TZ24, superando años de burocracia y altos costes, ofreciendo un modelo para recuperar los 530 edificios patrimoniales vacíos del municipio.
En el centro histórico de La Orotava hay 530 edificios antiguos, considerados patrimonio, que están vacíos o deshabitados. Esto ocurre por el alto coste de arreglarlos, la falta de ayudas y las muchas trabas burocráticas para poder usarlos.
Pero no todos los edificios tienen el mismo destino. En la calle Tomás Zerolo, número 24, hay una casona de 1782, protegida por las normas urbanísticas. Su propietario, Rafael Machado, luchó durante seis años para transformarla en una cafetería. Esta iniciativa ha evitado que el edificio se deteriore más, aunque le costó mucho esfuerzo, dinero y superar infinidad de obstáculos, sobre todo burocráticos. Por ejemplo, tardó más de dos años en conseguir la licencia del Ayuntamiento y, lo más exasperante, otro año entero para tener luz.
Al principio, Rafael quería hacer un hotel rural. Pero tuvo que descartar la idea porque implicaba tirar paredes maestras, algo que la normativa no permite en un edificio protegido.
Así nació TZ24, una cafetería cuyo nombre viene de su dirección. Abrió hace solo dos meses y, como dice Rafael, va "poco a poco". Por ahora, solo abre por las mañanas porque los ingresos no permiten más, pero espera poder ampliar el horario pronto.
La idea de Rafael no era solo revivir la casa, sino también dar una segunda oportunidad a muchas cosas que tenía guardadas en un trastero. Por ejemplo, unas puertas viejas, quizás de otros edificios y compradas por sus padres, fueron lijadas y cubiertas con resina epoxi, que les da un acabado brillante como el cristal. Fue idea de Pedro, un "manitas" que trabaja con él, quien las decoró con portadas de revistas de los años 50, discos de 45 revoluciones y láminas de flora de Tenerife. Cada mesa es única. En una se ven portadas de "Triunfo", "la revista progre de la época que todos los jóvenes leíamos", comenta Rafael. En otra, las de "Playboy", muy popular tras la dictadura.
A pesar de todas las dificultades, Rafael cree que este tipo de proyectos son clave para salvar las casonas de La Orotava. Las nuevas generaciones no quieren vivir en ellas porque, como él mismo explica, "además de ser incómodas, muchas tienen problemas como goteras, el agua caliente tarda en llegar y el frío se siente mucho".
Rafael bromea diciendo que "son casas que se pueden reparar hasta que el propietario se arruine por completo". La única ayuda que recibió fue una subvención de 20.000 euros del Cabildo de Tenerife, que usó para arreglar las columnas dañadas por el agua. Su abuela compró la casa a principios del siglo XX, antes de la Primera Guerra Mundial. Antes, otros dueños la habían mantenido y le habían cambiado la fachada de piedra por una modernista.
La casa conserva el suelo original. En el jardín, destaca un gran mural pintado por "Sabotaje al Montaje". Rafael solo le pidió que representara la flora de la Isla, y el artista le dio su toque personal. También se puede disfrutar del aroma de las plantas de citronela y de un rincón muy especial dedicado a los carpinteros de La Orotava. Allí se exponen piezas que estaban olvidadas en un trastero, como la parte superior de una librería, un cabecero de cama y herramientas, que Rafael recogió y colocó en un cuadro. "El objetivo es darles visibilidad, ya que en los años 50 había 45 carpinterías en el municipio y ahora solo quedan 6", explica.
Dentro, la cafetería guarda otros tesoros: baúles antiguos, colecciones de libros y cuadros con fotos de los charcos naturales de la Isla, para que los clientes los conozcan. También hay una obra de la arquitecta Claudia Rodríguez de Azero con "toques surrealistas".
En el fondo, la historia de Rafael Machado y TZ24 es la de una victoria personal frente a un problema que nos afecta a todos. Cada mesa restaurada, cada detalle de carpintería recuperado y cada columna arreglada, es el resultado de un esfuerzo individual que va más allá del dinero. El alto coste de mantener nuestro patrimonio no puede recaer solo en los propietarios para "salvar" los edificios vacíos que quedan. TZ24 es, sin buscarlo, un recordatorio urgente para que las administraciones simplifiquen los trámites y aprueben, de una vez, ayudas para esta labor tan importante de rescate cultural.