
El Círculo de Bellas Artes de Tenerife inaugura la exposición «La mala hierba también tiene sed» de Marco Alom
El Círculo de Bellas Artes de Tenerife inaugura en su espacio "La ventana" la exposición La mala hierba también tiene sed, una instalación del artista Marco Alom que reflexiona sobre la exclusión y la resistencia a través de la figura del náufrago.
Tal y como recoge el Círculo de Bellas Artes de Tenerife, la sede de la institución en la calle del Castillo, número 43, acoge desde este jueves una nueva intervención artística en su espacio expositivo denominado La ventana. La muestra, que permanecerá abierta al público hasta el próximo 4 de julio, se enmarca en el calendario de actividades conmemorativas por el centenario de la entidad, que celebrará sus cien años de historia en 2025.
Bajo el título La mala hierba también tiene sed, el creador tinerfeño Marco Alom (1986) presenta una propuesta que marca un punto de inflexión en su trayectoria creativa. Si bien el autor ha sido reconocido anteriormente por su trabajo con papel gofrado, esta pieza supone un giro hacia el lenguaje escultórico y la instalación. El proyecto ha contado con la curaduría de Octavio Zaya, quien estuvo presente en la inauguración junto al artista y el presidente del Círculo, Pepe Valladares.
La génesis de esta obra se sitúa en una estancia de un mes en Saint Louis, Senegal, donde Alom compartió experiencias con otros creadores como Carlos Nicanor, Pamen Pereira y Che Marchessi. El trasfondo histórico del naufragio de la fragata Méduse en 1816, acontecido en las proximidades de la zona de residencia, sirve como eje conceptual para explorar la condición del náufrago. Esta figura se presenta en la obra como una metáfora de la resistencia frente a la adversidad y la lucha persistente por la supervivencia.
Desde una perspectiva analítica, la instalación trasciende la anécdota histórica para articular un discurso sobre la exclusión. Alom se apoya en la referencia literaria de Bertold Brecht y su poema Regar el jardín para dotar a la pieza de una carga política: la reivindicación de aquellos sujetos que, por su condición de marginados o heterodoxos, son invisibilizados por el sistema. La obra se manifiesta como un símbolo de presencia constante, un estandarte que, al carecer de un anclaje territorial definido, subraya la persistencia de quienes habitan los márgenes de la sociedad. Esta octava propuesta en La ventana reafirma la apuesta del Círculo de Bellas Artes de Tenerife por integrar el debate contemporáneo en su programación de aniversario.