Investigan un presunto caso de acoso escolar a un alumno con TEA en el IES El Médano

Investigan un presunto caso de acoso escolar a un alumno con TEA en el IES El Médano

Recurso: Diario de Avisos

La Inspección Educativa y la Fiscalía investigan un presunto caso de acoso escolar prolongado contra un alumno con autismo en el IES El Médano, tras denunciar la familia una gestión insuficiente por parte del centro ante años de hostigamiento.

La gestión de los protocolos de convivencia en el ámbito educativo vuelve a estar bajo el foco tras conocerse, según ha publicado el diario El Día, la situación de un alumno con trastorno del espectro autista (TEA) en el IES El Médano, en Granadilla de Abona. El caso, que ha derivado en una intervención de la Inspección Educativa y la Fundación ANAR, pone de manifiesto las tensiones entre la interpretación administrativa de los centros y la realidad del acoso escolar persistente.

La Consejería de Educación del Gobierno de Canarias ha clasificado los hechos ocurridos el pasado 10 de abril como un incidente de convivencia puntual. No obstante, la familia del menor sostiene que el episodio —en el que, presuntamente, ocho compañeros acorralaron al alumno, le lanzaron objetos y utilizaron sonidos de abejas para explotar su fobia específica— es solo la culminación de dos años de hostigamiento. Esta cronología de vejaciones, según el testimonio materno, ha provocado en el estudiante cuadros de ansiedad, insomnio y episodios de autolesiones.

La respuesta institucional ha sido objeto de críticas por parte de la madre, Patricia Carballo, quien tuvo que instar formalmente la activación del protocolo de acoso el 16 de abril, trece días después de la agresión. La dirección del centro, que inicialmente no había considerado necesario aplicar dicho mecanismo, procedió a la expulsión de cinco de los ocho alumnos señalados tras la intervención familiar. Como medida de contención, la Consejería ha propuesto ahora una escolarización con horarios diferenciados para evitar el contacto entre los implicados.

Desde la Dirección Territorial de Educación en Santa Cruz de Tenerife, Adrián Delgado ha reconocido que este tipo de sucesos exceden los parámetros de normalidad habituales en los centros. El responsable territorial ha defendido que la detección temprana es el eslabón más complejo de la cadena, argumentando que muchas dinámicas de acoso escapan al control directo del profesorado al producirse fuera de su supervisión. Asimismo, ha señalado que, más allá de las sanciones inmediatas, el sistema contempla estrategias de intervención a largo plazo, aunque sin precisar su naturaleza.

La gravedad de los hechos ha trascendido la vía administrativa. La Fundación ANAR, tras analizar el caso, ha identificado indicios de posible relevancia penal, lo que ha derivado en la comunicación del asunto a la Fiscalía. Mientras tanto, la continuidad académica del menor se encuentra en una situación crítica a falta de mes y medio para concluir el curso, con el alumno asistiendo al centro de manera intermitente. La familia insiste en que, sin garantías de seguridad efectivas, la normalización de la asistencia a clase resulta inviable, subrayando el riesgo de que el impacto psicológico derive en un fracaso escolar no deseado.