
Familia británica escapa a la tragedia en Tenerife y alerta de piscinas naturales.
Una familia británica escapó de una tragedia en una piscina natural precintada de Tenerife, donde cuatro personas murieron y una desapareció por el fuerte oleaje, evidenciando los peligros de ignorar las advertencias.
Una familia británica ha vivido de cerca el peligro de las piscinas naturales en Canarias, escapando por poco de una tragedia. Su experiencia busca ahora concienciar sobre los riesgos ocultos de estos lugares.
El domingo 7 de diciembre, una fuerte marejada en la piscina natural de Los Gigantes, en Tenerife, se cobró la vida de cuatro personas y dejó a una quinta desaparecida.
Kai Barrington, de 42 años, su pareja Sarah Jellard, de 39, y su bebé de 20 meses, originarios de Braunton, estaban de vacaciones en la isla. Ese día, alrededor de las cuatro de la tarde, Kai se metió en el agua de la piscina natural junto a una docena de personas, mientras Sarah y su hijo se quedaron sentados más arriba.
Minutos después, una serie de olas gigantes golpearon la costa, cubriendo la piscina y arrastrando a quienes estaban dentro. Kai, surfista experimentado, cuenta que se mantuvo bajo el agua y se agarró al fondo, lo que cree que le salvó la vida. "Al principio, no le di mucha importancia. Estoy acostumbrado a estas situaciones", explicó a DailyMail. "Pero cuando salí a la superficie, quizá por segunda vez tras una de las olas grandes, y me agarraba al fondo con las yemas de los dedos, me di cuenta de que me arrastraba hacia el borde".
Sarah, que observaba desde unos metros más arriba, vio a Kai luchar contra las olas mientras un grupo de personas era arrastrado mar adentro. "Empecé a buscar a Kai en el mar, y es la situación más desesperante que puedes vivir", relata. "No hay nada que puedas hacer. No hay cuerdas, no hay nada. Habían llamado a emergencias, pero solo podías mirar cómo tu amor se hundía en el mar. Luego vi a alguien nadando, no sabía quién era por la distancia. Los vi ahogarse. Los vi dar su última brazada y luego no hubo más".
Una gran operación de rescate, con motos acuáticas, helicópteros y especialistas, permitió recuperar los cuerpos de un hombre de 35 años, una mujer de 55 y otro hombre sin identificar. Una mujer que fue trasladada en helicóptero al hospital falleció al día siguiente. Una quinta persona sigue desaparecida. Kai, por su parte, logró ponerse a salvo, fue llevado al hospital y dado de alta poco después.
La pareja asegura que el mar estaba en calma ese día, sin señales claras de peligro. Ahora, quieren alertar sobre los riesgos de las piscinas naturales. Afirman que, de haber sabido el peligro, jamás se habrían arriesgado, y menos con un bebé.
La familia pide que se informe mejor a los turistas sobre los cambios del tiempo y los peligros de estos lugares. Sarah lamenta: "A esas pobres familias no les tenía que haber pasado. No hicieron nada malo, hicieron exactamente lo mismo que nosotros. Fuimos un día soleado con el mar en calma. Cuando nos fuimos de la isla, advertimos a la gente que no fuera. Hubo muertes de las que nadie se enteró porque el mar parecía muy tranquilo. Media hora después, la gente paseaba con una toalla al hombro".
Es importante señalar que la piscina natural Isla Cangrejo, en Los Gigantes, estaba precintada desde el viernes anterior al suceso debido a una prealerta por fuerte oleaje del Gobierno de Canarias. A pesar de la prohibición de acceso decretada por el alcalde de Santiago del Teide, Emilio Navarro, muchos, especialmente turistas, ignoraron las advertencias. Además, en la entrada de la piscina hay carteles claros en español, inglés y alemán que alertan: "Información importante para su seguridad: zona peligrosa en situación de fuerte oleaje", acompañados de fotos que muestran cómo una ola puede arrasar la zona.