El obispo Eloy Santiago debuta en la Semana Santa de Tenerife con un llamamiento a la solidaridad

El obispo Eloy Santiago debuta en la Semana Santa de Tenerife con un llamamiento a la solidaridad

Recurso: Diario de Avisos

El obispo Eloy Santiago ha presidido por primera vez los actos de Domingo de Ramos en Tenerife, marcando el inicio de una Semana Santa que combina la tradición litúrgica con una notable participación ciudadana en toda la isla.

La Semana Santa en Tenerife ha inaugurado su calendario litúrgico con una significación especial para la Diócesis Nivariense, al coincidir con el estreno de Eloy Santiago en la presidencia de los ritos pascuales. Tal y como recoge la información publicada por diversos medios locales, el prelado ha encabezado los actos que conmemoran la entrada de Jesús en Jerusalén, marcando así el inicio de un periodo de alta intensidad devocional en la isla.

El despliegue de los actos religiosos comenzó en las inmediaciones del Obispado, donde el obispo procedió a la bendición de los ramos, un gesto que precede a la procesión litúrgica hacia la Catedral. Durante la eucaristía, el mensaje central de Santiago se articuló en torno a la figura del discípulo como sujeto activo de aprendizaje, instando a los fieles a prestar atención a las necesidades de los sectores más vulnerables de la sociedad. Esta alocución se enmarca en la tradición eclesiástica de utilizar la lectura de la Pasión —en esta ocasión, según el evangelio de Mateo— como eje vertebrador de la reflexión espiritual durante la jornada.

Para el nuevo obispo, este ciclo supone un debut en la gestión pastoral de los días centrales del cristianismo, una experiencia que ha calificado de satisfactoria por la notable participación ciudadana. La relevancia de esta festividad en el archipiélago no solo se mide por la liturgia, sino por su arraigo en el tejido social y cultural, donde las cofradías actúan como agentes dinamizadores del patrimonio histórico. Tras la ceremonia catedralicia, la procesión de la Entrada de Jesús en Jerusalén recorrió el casco histórico de La Laguna, un evento que contó con el acompañamiento de la cofradía homónima y una nutrida presencia de devotos.

La jornada dominical no se limitó al ámbito lagunero, sino que se extendió por diversos puntos de la capital tinerfeña. En Santa Cruz, la liturgia se replicó en enclaves como El Tablero y La Salud, además de la parroquia de San José, desde donde partió la procesión del Señor de la Burrita. Este despliegue territorial subraya la capilaridad de la Iglesia en la isla, donde la Semana Santa funciona como un evento de cohesión comunitaria que trasciende la mera práctica religiosa, integrando a distintos barrios en una tradición que combina el rito solemne con la expresión popular en la vía pública.