
El béisbol y el sóftbol se consolidan en España con un crecimiento récord del 44,9%
El béisbol y el sóftbol experimentan un crecimiento histórico en España, con Canarias como epicentro de una expansión impulsada por la migración y el aumento del 44,9 % en licencias federativas a nivel nacional.
El auge del béisbol y el sóftbol en España, y particularmente en Canarias, responde a una compleja dinámica de intercambio cultural y migratorio que ha transformado el mapa deportivo nacional. Según los datos difundidos recientemente por la Federación Canaria de Béisbol y Sóftbol (FCBS) y la Real Federación Española de Béisbol y Sóftbol (Rfebs), estas disciplinas han dejado de ser una práctica minoritaria para consolidarse como un fenómeno de crecimiento sostenido, con un incremento del 44,9 % en el número de licencias federativas a nivel estatal desde el periodo previo a la crisis sanitaria, alcanzando los 7.152 deportistas en 2025.
El archipiélago canario se ha erigido como el epicentro de esta expansión. El Observatorio Canario de la Actividad Física y el Deporte sitúa a la federación regional como la de mayor progresión en 2024, con un repunte del 42,3 % en sus afiliados, superando a deportes de gran arraigo como el baloncesto o el tenis. Este crecimiento tiene una base geográfica clara: Tenerife concentra más de la mitad de los clubes del archipiélago, destacando entidades como el Tenerife Marlins Puerto Cruz, fundado en 1997, y el Audaces, que ha logrado escalar hasta la División de Honor Oro en apenas seis años de trayectoria.
La raíz de este fenómeno es histórica. La conexión entre las islas y América Latina —especialmente con Cuba, Venezuela y República Dominicana— facilitó la importación de estas prácticas deportivas a través de los flujos migratorios. Esta herencia se mantiene vigente gracias a la labor de figuras como Richard Montiel o Benson Salas, quienes han profesionalizado la gestión de sus clubes. Sin embargo, el sector enfrenta desafíos estructurales significativos. La dependencia de subvenciones públicas, la escasez de instalaciones propias y la dificultad de competir por la atención de los jóvenes frente a deportes hegemónicos como el fútbol obligan a las federaciones a implementar estrategias de captación en centros educativos y a diversificar sus modalidades, incluyendo variantes como el Béisbol5 o el Kickingball, para asegurar el relevo generacional.
La profesionalización sigue siendo la asignatura pendiente. Aunque el nivel competitivo ha alcanzado cotas históricas —con el Tenerife Marlins logrando un triplete invicto en 2025—, la estructura de las ligas continúa siendo mayoritariamente amateur. El reto actual, según señalan los responsables técnicos, reside en transformar este crecimiento en una base económica estable que permita a los deportistas dedicarse plenamente a la disciplina. Mientras tanto, la integración de talento internacional y la labor de formación en la base siguen siendo los pilares sobre los que se asienta la ambición de una federación que, desde la creación de la Rfebs en 1944, ha pasado de ser un actor testimonial a convertirse en una pieza clave del tejido deportivo español.