
El Bar Chucho, el restaurante más antiguo de Tenerife, premiado por 126 años.
El Bar Chucho de La Orotava, el restaurante más antiguo de Tenerife con 126 años de historia ininterrumpida y cuatro generaciones familiares, ha sido reconocido con el premio Amables del Turismo y la Convivencia Ciudadana por su legado y trato familiar.
Mientras muchos bares históricos cierran, los hábitos cambian y surgen nuevas propuestas, el Bar Chucho se mantiene firme. Ubicado en la calle La Canela de La Orotava, es considerado el restaurante más antiguo de Tenerife.
El pasado 11 de diciembre, el Centro de Iniciativas y Turismo (CIT) de Santa Cruz de Tenerife le entregó el premio Amables del Turismo y la Convivencia Ciudadana. Este galardón reconoce no solo su trato familiar y su importancia como punto de encuentro para los vecinos, sino también sus 126 años de historia sin interrupciones.
Su historia comenzó en 1899, cuando Domingo González abrió una sencilla bodega de vinos. Era un lugar frecuentado por agricultores y vecinos, que pronto se convirtió en un punto de encuentro para charlar y compartir. Desde entonces, cuatro generaciones de la misma familia han llevado el negocio.
En 1977, Jesús González Domínguez, conocido como Chucho, tomó las riendas. Volvía del servicio militar y su padre, ya mayor, pensaba alquilar el bar. "Le dije: si me lo das, me quedo con él", recuerda Chucho. En aquel entonces, no había ayudas para autónomos, y todo salía "solo, completamente solo". Desde entonces, Chucho lleva casi cincuenta años al frente del negocio.
El bar no era solo su trabajo, sino también su casa. Chucho, sus dos hermanas y sus padres vivieron durante años en un salón en la parte trasera del local. Esta convivencia hizo que el establecimiento fuera una extensión de su hogar. Esa mezcla de casa y negocio definió su forma de ver el bar: un lugar cercano, humano y muy unido al barrio.
Hoy, a sus 72 años, Chucho sigue al frente, aunque no esconde su deseo de que un familiar tome el relevo para asegurar la continuidad. "Espero que un familiar mío sea el sucesor. Ya tengo ganas de jubilarme y descansar", confiesa. A pesar de ello, habla del bar con orgullo: "Para mí es una satisfacción estar detrás del bar más antiguo de Tenerife".
Ese orgullo viene de los valores que heredó. Chucho recuerda que su padre le enseñó la constancia, el trabajo duro y la responsabilidad. "La gente cree que llevar un bar es fácil, pero no saben todo lo que hay detrás", explica. Además del esfuerzo físico, destaca el desgaste emocional: la presión diaria, tratar con clientes que a veces llegan con problemas y la necesidad de ser, en muchos casos, un apoyo psicológico. "Eso es lo más duro del bar".
El Bar Chucho ha superado crisis económicas, cambios sociales y momentos históricos importantes. No cerró durante la gripe española de 1918, la Guerra Civil ni los años más difíciles del franquismo. Tampoco lo hizo por la pandemia de la COVID-19, aunque aquellos "tres o cuatro meses de cierre forzoso" estuvieron llenos de incertidumbre. "Hubo momentos en los que pensé en cerrar y dedicarme a otra cosa", reconoce, incluso después de haber intentado otros negocios.
A lo largo de su historia, el local ha sido taberna, tienda, centro social, casino, sede del equipo de fútbol Teide y hasta colegio electoral, funcionando como un verdadero "parlamento popular del barrio". Chucho ha visto pasar a generaciones enteras de clientes. El más antiguo, de 87 años, recuerda venir de niño con su padre, cuando el bar era una venta sin luz y la vida era mucho más dura. "Antes la vida era más pura, pero también más complicada", rememora.
En cuanto a la comida, el bar ofrece una cocina canaria tradicional, sencilla y abundante. También tienen tortillas caseras, bocadillos y sándwiches de siempre, hamburguesas sin complicaciones y una buena selección de vinos locales. Al principio, el vino era de sus propias fincas familiares, una costumbre que ya no se mantiene porque "el trabajo en el campo es poco compatible con un bar".
En los últimos años, el bar ha añadido una terraza exterior, que se ha convertido en un punto de encuentro para clientes de siempre y visitantes. Chucho destaca que el establecimiento siempre ha abierto desde primera hora, sobre las siete de la mañana, hasta las once o doce de la noche, un horario amplio que forma parte de su esencia.
Los reconocimientos no han tardado en llegar. En 2019, el Bar Chucho recibió la Medalla de Oro de Tenerife, a la que se sumaron la Medalla de Oro del Ayuntamiento de La Orotava y, el pasado 11 de diciembre, el premio Amables del Turismo y la Convivencia Ciudadana, concedido por el Centro de Iniciativas y Turismo de Santa Cruz de Tenerife. Para Chucho, estas distinciones significan "que se valore todo el trabajo de tantos años".