
La DGT advierte: los riesgos de conducir con alergia esta primavera
La DGT y la Guardia Civil advierten que los síntomas de la alergia primaveral y los efectos secundarios de los antihistamínicos suponen un riesgo crítico para la seguridad vial, instando a los conductores a extremar la precaución o evitar el uso del vehículo si su capacidad está mermada.
La llegada de la primavera no solo trae consigo un incremento en la concentración de partículas alergénicas en el ambiente, sino que también plantea un desafío crítico para la seguridad vial en nuestras carreteras. Tal y como han advertido recientemente tanto la Guardia Civil como la Dirección General de Tráfico (DGT), la sintomatología derivada de la polinosis constituye un factor de riesgo infravalorado por gran parte de los automovilistas, quienes a menudo desconocen cómo la medicación y los efectos físicos de la alergia alteran su capacidad de respuesta al volante.
El peligro reside, fundamentalmente, en la pérdida de control durante los episodios de estornudos. Según los datos técnicos manejados por el organismo de tráfico, un estornudo prolongado durante cinco segundos mientras se circula a una velocidad de 90 km/h implica recorrer una distancia superior a los 125 metros sin que el conductor mantenga la vista en la calzada. Esta ceguera momentánea, sumada a la merma en la atención que provocan el picor ocular, la tos persistente y la fatiga, reduce drásticamente el tiempo de reacción ante cualquier imprevisto en la vía.
A esta problemática física se añade la farmacológica. El RACE ha puesto el foco en los efectos secundarios de los antihistamínicos, advirtiendo que muchos de estos fármacos pueden inducir somnolencia, mareos o alteraciones en la agudeza visual. En este sentido, la recomendación de los expertos es taxativa: la automedicación debe evitarse por completo. Es imperativo consultar con personal sanitario antes de ponerse al mando de un vehículo si se está bajo tratamiento, ya que la interacción entre los síntomas de la alergia y los efectos adversos de los medicamentos puede resultar incompatible con una conducción segura.
Ante este escenario, las autoridades insisten en que la prudencia debe prevalecer sobre la necesidad de desplazamiento. Cuando la intensidad de los síntomas sea elevada, la recomendación oficial es prescindir del uso del vehículo, priorizando la seguridad propia y la del resto de los usuarios de la red viaria frente a los riesgos que conlleva conducir en condiciones físicas mermadas.