
Carolina Pereyra Rosales aborda la salud mental en su nueva novela, 'Brote de amor'
La escritora tinerfeña Carolina Pereyra Rosales explora la salud mental y la resiliencia en su nueva novela, Brote de amor, una obra que busca desestigmatizar los trastornos psicológicos a través de una narrativa de interdependencia y superación personal.
La literatura contemporánea en España está encontrando en la narrativa de ficción un vehículo cada vez más eficaz para desestigmatizar los trastornos psicológicos, alejándose de los manuales clínicos para adentrarse en la experiencia humana. Tal y como recoge el diario Diario de Avisos, la escritora tinerfeña Carolina Pereyra Rosales ha dado un paso más en su trayectoria literaria con la publicación de Brote de amor, una obra que traslada su compromiso previo con la salud mental —iniciado con su volumen autobiográfico de 2023— hacia el terreno de la novela.
Este nuevo proyecto editorial, que contó con el apoyo técnico y la labor de edición de Bárbara Remedios, fue presentado el pasado 9 de octubre en Santa Cruz de Tenerife, coincidiendo con la proximidad del Día Mundial de la Salud Mental. La elección del escenario, la sede de Century 21 Impulsa, subraya la intención de la autora de integrar su mensaje en el tejido comunitario.
A diferencia de su anterior trabajo, donde el relato se ceñía a la vivencia personal, esta ficción coral busca representar las complejidades de un colectivo amplio. La trama sigue a Rebeca, una joven que intenta consolidar su proyecto de vida en Madrid, donde entabla una relación sentimental con Mario. La narrativa se aleja de los arquetipos del género romántico tradicional, donde la figura masculina suele ejercer un rol salvador, para proponer un esquema de interdependencia y equidad. El conflicto central surge cuando un secreto oculto fractura la estabilidad de la pareja, obligando a la protagonista a regresar a las Islas Canarias. El arco dramático se cierra con un giro irónico: ante una crisis de salud mental que afecta a Mario, es Rebeca quien debe asumir el papel de sostén emocional, planteando al lector una reflexión sobre la reciprocidad y la resiliencia.
El valor de esta obra reside en su capacidad para cuestionar la etiqueta como elemento definitorio del individuo. Al situar la salud mental en el centro de una historia de superación, Pereyra Rosales no solo busca entretener, sino fomentar una conversación necesaria sobre la capacidad de reconstrucción personal tras el diagnóstico. La novela se presenta, en última instancia, como un ejercicio de visibilidad que reivindica la esperanza y la verdad como pilares fundamentales para afrontar los desafíos psicológicos en la sociedad actual.