Descartan intento de asesinato y juzgarán por lesiones en Tenerife.

Descartan intento de asesinato y juzgarán por lesiones en Tenerife.

Recurso: El Día

Un hombre acusado de intento de asesinato en Santa Cruz de Tenerife ha visto reducida su pena a dos años de cárcel tras recalificarse la acusación a lesiones, al descartarse la intención de matar con la botella lanzada.

Un hombre que entró al Palacio de Justicia de Santa Cruz de Tenerife acusado de intento de asesinato, y por quien el fiscal pedía diez años y medio de cárcel, salió con una acusación menor. Ahora se le juzgará por un delito de lesiones, lo que reduce la petición de pena a dos años y medio de prisión. Eso sí, la indemnización de 7.400 euros para la víctima por las secuelas se mantiene.

El abogado defensor, Miguel Ángel González Hidalgo, aceptó el cambio de acusación del fiscal. Solo pidió que la pena se redujera a dos años de cárcel, y el fiscal no puso objeciones.

Durante el juicio, celebrado en la Sección Sexta, tanto el acusado como la víctima y los demás testigos de la pelea coincidieron en un punto clave: el agresor no usó una botella rota para cortar el cuello de la víctima, sino que la lanzó desde lejos. Aunque la víctima sufrió heridas graves, incluyendo un corte en la yugular que casi le cuesta la vida, se descartó la intención de matarle.

Los hechos tuvieron lugar alrededor de las cuatro de la madrugada del 13 de agosto de 2024. Fue en la zona de ocio nocturno de Las Verónicas, en Playa de las Américas. Allí, dos grupos de jóvenes se encontraron en la Avenida Rafael Puig y comenzaron a discutir. No se sabe con certeza ni el motivo ni quién inició la pelea. El acusado y sus dos amigos contaron que la víctima, junto a un grupo de británicos, empezó a perseguirlos. Sin embargo, el agredido afirmó que fue el acusado y sus amigos quienes lo rodearon y atacaron mientras él caminaba solo.

Más allá de quién empezó, el resto de las declaraciones coincidieron. El acusado relató que él y sus amigos salían de un club y caminaban por la calle cuando a uno de ellos se le cayó una botella. Cree que esto provocó que el otro grupo se les enfrentara y los persiguiera, pensando que la habían lanzado a propósito.

El acusado aseguró que huyó hacia una zona con jardines y se escondió. Desde allí, vio cómo el otro grupo rodeaba a uno de sus amigos. Fue entonces cuando, según su versión, cogió una botella de cerveza pequeña y la lanzó hacia ellos «para que se dispersaran». La botella, sin embargo, golpeó el cuello de la víctima, causándole una herida importante de más de diez centímetros.

La víctima, por su parte, afirmó que el acusado y sus amigos lo rodearon sin que él supiera el motivo. «Creo que me confundieron con otra persona con la que habían discutido antes, por lo que pude entender de lo que hablaban», explicó. Este joven también confirmó que el agresor no le cortó el cuello con una botella, sino que se la lanzó desde una distancia de «uno o dos metros».

Dos testigos confirmaron que el ataque fue así, con la botella lanzada. Uno de ellos incluso demostró cómo el acusado la arrojó. Además, este mismo testigo fue quien persiguió al agresor, lo retuvo y logró calmar a las cerca de trescientas personas que se habían juntado y que, según él, querían agredir al acusado.

El primer agente de la Policía Nacional en llegar al lugar declaró que, «si hubiera tardado más en llegar y no le hubiera taponado el cuello, el caballero no estaría vivo hoy».