
Mansueto Zerené: el artista palestino que retrata la historia de Canarias a sus 96 años
El artista palestino Mansueto Zerené, afincado en Tenerife desde 1960, consolida a sus 96 años una prolífica trayectoria pictórica dedicada a documentar la historia y la identidad cultural de Canarias.
La trayectoria vital y creativa de Mansueto Zerené, un artista palestino afincado en Tenerife desde la década de los sesenta, constituye un testimonio excepcional de integración cultural y resiliencia artística, según ha dado a conocer recientemente el Diario de Avisos. A sus 96 años, Zerené mantiene una actividad pictórica constante en La Laguna, consolidando una producción que funciona como un puente entre sus raíces en Beit Jala —donde nació en 1929— y la identidad histórica del Archipiélago canario, su lugar de residencia y desarrollo familiar.
El análisis de su obra revela una evolución marcada por la superación de adversidades personales, incluyendo una infancia condicionada por la pérdida temprana de su figura paterna y una compleja separación familiar. Su formación académica, que abarca desde estudios de Bellas Artes en el Líbano hasta su instrucción técnica en París, se vio interrumpida por una etapa de desencanto institucional que le llevó a abandonar su vocación religiosa inicial. Este punto de inflexión fue determinante para su llegada a España en 1960, donde, tras una etapa como guía intérprete —aprovechando su dominio de seis idiomas— y empresario en el sector de servicios, logró retomar su faceta creativa con mayor intensidad tras su jubilación.
El corpus artístico de Zerené destaca por su ambición historiográfica. Su serie Los guanches y sus conquistadores, compuesta por 43 óleos, representa un esfuerzo riguroso por documentar la etnografía y los episodios de la conquista de las islas. Este proyecto, iniciado a finales de los años noventa, se nutre de una metodología de investigación que el autor ya aplicaba durante su etapa profesional en el sector turístico. Asimismo, su reinterpretación de Las meninas de Velázquez, mediante la incorporación de indumentaria tradicional canaria, subraya su interés por el diálogo entre la tradición pictórica europea y el patrimonio cultural local.
Más allá de su valor estético, la obra de Zerené plantea una cuestión relevante sobre la preservación del legado artístico de los residentes extranjeros en España. El artista ha expresado su deseo de que este conjunto de piezas, que sintetiza décadas de observación y estudio sobre la historia insular, encuentre un espacio museístico permanente. Esta aspiración no solo subraya el compromiso del autor con su entorno, sino que pone de relieve la necesidad de integrar las visiones externas en la narrativa histórica y cultural de Canarias, reconociendo el valor de una mirada que, desde la experiencia migratoria, ha sabido interpretar y dignificar la memoria colectiva del Archipiélago.