Arona renueva sus contenedores de residuos en medio de la polémica política por el modelo de gestión

Arona renueva sus contenedores de residuos en medio de la polémica política por el modelo de gestión

Recurso: El Día

El Ayuntamiento de Arona ha iniciado la renovación de su infraestructura de residuos con la instalación de 640 nuevos contenedores, una medida que ha generado controversia política por el modelo técnico elegido y las críticas de la oposición sobre la gestión del servicio.

La gestión de los residuos urbanos en Arona se ha convertido en un punto de fricción política tras el anuncio del Ayuntamiento sobre la renovación de su infraestructura de depósito. Tal y como recoge la información facilitada por el consistorio, el municipio ha iniciado un despliegue de 640 nuevos contenedores, de los cuales 350 ya se encuentran operativos en diversas zonas, con especial incidencia en los núcleos de El Fraile y Parque de la Reina.

Esta intervención, que se enmarca en una estrategia de sustitución progresiva, ha supuesto durante el presente ejercicio la instalación de 290 unidades. De este total, 220 depósitos se han destinado a la fracción resto, con una capacidad unitaria de 800 litros, mientras que los 70 restantes, dedicados a envases ligeros, cuentan con un volumen de 1.100 litros y bocas de vertido diseñadas para facilitar el depósito de residuos. Según el equipo de gobierno, el cambio responde a la necesidad de retirar equipos obsoletos que presentaban deficiencias operativas, buscando así optimizar tanto las labores de limpieza viaria como la eficiencia del servicio municipal.

Clari Pérez, primera teniente de alcalde y responsable de Servicios Públicos, ha vinculado esta inversión con la mejora de la salubridad en los barrios, apelando a la corresponsabilidad ciudadana para garantizar el mantenimiento de los espacios públicos. No obstante, la medida ha reabierto el debate sobre la gestión de los recursos municipales. Desde la oposición, la formación Más por Arona ha cuestionado la coherencia de esta política, señalando que el actual modelo de carga trasera supone un retroceso respecto a la apuesta por la carga lateral realizada en 2006, etapa en la que la propia Pérez formaba parte del ejecutivo local.

Más allá de la controversia sobre el modelo técnico, la crítica política se extiende al estado general del parque móvil del municipio. La oposición ha denunciado la precariedad de la flota actual y ha puesto en duda la gestión de los recursos técnicos, cuestionando que se destinen medios a prestar asistencia en otros términos municipales mientras persisten las carencias en la operativa diaria de Arona. Este cruce de declaraciones refleja la complejidad de un servicio esencial que, más allá de la renovación de los contenedores, sigue siendo objeto de un intenso escrutinio sobre su sostenibilidad y planificación a largo plazo.