
Arona instalará cámaras de vigilancia tras el vandalismo en el área recreativa de La Camella
El Ayuntamiento de Arona planea instalar cámaras de videovigilancia para frenar el incivismo y los vertidos recurrentes en el área recreativa de La Camella tras las recientes denuncias por el abandono de residuos.
La degradación de los espacios públicos en el municipio tinerfeño de Arona ha vuelto a situarse en el centro del debate político tras la reciente aparición del área recreativa de La Camella convertida en un vertedero improvisado. Tal y como ha denunciado públicamente la concejala Clara Pérez, las instalaciones amanecieron este viernes con restos de comida y envases esparcidos por el mobiliario y la zona de barbacoas, una estampa que evidencia la falta de corresponsabilidad en el uso de los bienes comunes.
Este episodio no es un hecho aislado, sino que se suma a una serie de quejas vecinales recurrentes sobre el estado de conservación de este enclave, que ya registró denuncias similares en mayo de 2025 y agosto de 2026. La reiteración de estos incidentes ha llevado al consistorio a plantear un endurecimiento de las medidas de control. En este sentido, la administración local ha confirmado que trabaja en un proyecto para instalar sistemas de videovigilancia en el municipio, con el propósito de identificar a los autores de estos vertidos y aplicar las sanciones administrativas correspondientes.
La edil responsable ha apelado a la colaboración ciudadana para localizar a los autores del último evento, un cumpleaños que, lejos de concluir con la recogida de los residuos generados, finalizó con el abandono de los mismos en el recinto. La estrategia municipal busca, por un lado, la depuración de responsabilidades mediante la identificación de los infractores y, por otro, disuadir futuras conductas incívicas mediante la monitorización de las zonas más vulnerables.
El debate trasciende la mera gestión de residuos y pone sobre la mesa la dificultad de mantener la convivencia en áreas de ocio compartido. Mientras se concretan los plazos y la ubicación exacta de las cámaras de seguridad, el Ayuntamiento insiste en que la preservación de estos entornos depende, en última instancia, del compromiso individual de los usuarios, recordando que el mantenimiento de las infraestructuras públicas es una responsabilidad compartida que requiere de un civismo básico para garantizar su disfrute colectivo.