Comunidad Sara (Arona): 20 años de desbordamientos sin saneamiento.

Comunidad Sara (Arona): 20 años de desbordamientos sin saneamiento.

Recurso: El Día

La Comunidad Sara de Arona enfrenta desbordamientos de aguas residuales y altos costes por la ausencia de conexión a la red de saneamiento público, veinte años después de la construcción de sus viviendas.

Los residentes de la Comunidad Sara, ubicada en el barrio de La Camella en Arona, se enfrentan a una problemática persistente de desbordamiento de aguas residuales, una situación que, según ha podido constatar este medio, les impone una carga económica considerable y genera inquietudes sanitarias y medioambientales. La ausencia de conexión a la red de saneamiento público, veinte años después de la construcción de sus viviendas, es el origen de esta recurrente dificultad.

El edificio, que alberga a unas 200 personas distribuidas en 72 familias, fue erigido en 2006. Desde entonces, la gestión de sus aguas negras depende de un pozo absorbente central y dos fosas sépticas laterales, un sistema que, en el momento de su construcción, se garantizó como útil por un lustro, con la promesa de una futura conexión al alcantarillado municipal. Sin embargo, dos décadas después, esta infraestructura esencial sigue sin materializarse.

Davide Cortellino, presidente de la comunidad, explica que el sistema actual ha superado con creces su vida útil. La acumulación de grasas y otros residuos orgánicos e inorgánicos obstruye los poros de las paredes del pozo, fabricado con material volcánico, provocando su colapso y el consecuente vertido de aguas fecales. Estos desbordamientos se producen con una frecuencia de aproximadamente cada quince días, y cada vaciado del pozo supone un coste de 2.000 euros para los vecinos. Se estima que, a lo largo de estos veinte años, la comunidad ha invertido cerca de 98.000 euros en intentar paliar una deficiencia estructural ajena a su responsabilidad.

La situación se agrava con las precipitaciones, que intensifican la frecuencia de los derrames. El pasado 1 de marzo, por ejemplo, el garaje del edificio sufrió una importante inundación de aguas residuales, con charcos de gran extensión y tuberías saturadas, evidenciando la precariedad del sistema. Cortellino señala que la vida útil máxima de un pozo de estas características no excede los ocho años, lo que subraya el prolongado deterioro de la infraestructura en su comunidad.

Desde el Ayuntamiento de Arona, la respuesta a las demandas de los vecinos ha sido, según el representante vecinal, inexistente. Cortellino asegura no haber recibido comunicación alguna del Consistorio, desmintiendo informaciones sobre posibles reuniones con el concejal de Urbanismo, Javier Baute. Relata que, tras gestiones personales en diciembre y dos meses de insistencia, Baute le indicó que la calle "no estaba recepcionada", una justificación que sorprende a los residentes, quienes abonan puntualmente todos los impuestos municipales, incluyendo vados, IBI y tasas de basura.

El presidente de la comunidad sospecha que este problema no es un caso aislado, sino una situación extendida en otras zonas elevadas de Arona, como Cabo Blanco, donde ha observado garajes también anegados. Esta circunstancia le lleva a considerar que se trata de un problema ambiental de mayor envergadura, dado el vertido continuado de estas aguas al subsuelo.

Ante la falta de soluciones a corto plazo por parte de la administración local, la Comunidad Sara ha manifestado su intención de emprender acciones legales. Los vecinos expresan su preocupación por las posibles consecuencias a largo plazo que esta situación pueda acarrear para la estructura del edificio y la salud pública, argumentando que no se deberían haber permitido construcciones sin una adecuada red de saneamiento.