El centro de menores El Valito de Arona suspende su atención presencial por fallos en la licitación municipal

El centro de menores El Valito de Arona suspende su atención presencial por fallos en la licitación municipal

Recurso: Diario de Avisos

El centro de día para menores en riesgo social El Valito, en Arona, ha suspendido su atención presencial debido a errores administrativos en la licitación del servicio que han dejado al centro sin personal suficiente.

La gestión de los recursos destinados a la protección de la infancia en el municipio tinerfeño de Arona atraviesa una crisis operativa que ha dejado en suspenso la atención presencial en el centro de día El Valito. Tal y como ha desvelado Diario de Avisos, la externalización del servicio, planteada por el Consistorio como una medida de urgencia, se ha visto bloqueada por errores administrativos en el proceso de licitación, dejando a los menores en situación de vulnerabilidad sin el apoyo cotidiano que requieren.

La situación pone de manifiesto las carencias estructurales que arrastraba este recurso, diseñado para atender a niños de entre 4 y 12 años con expedientes abiertos por riesgo social. Según los informes técnicos municipales del pasado 25 de junio, la dotación de personal era, de facto, insuficiente para garantizar la cobertura de las necesidades de los usuarios. La plantilla, compuesta por una educadora y una monitora —perfil profesional que la propia concejalía de Servicios Sociales, encabezada por Ruth Martín, ha reconocido como inadecuado para este grupo de edad—, resultaba incapaz de absorber cualquier incidencia o baja laboral sin comprometer la estabilidad del servicio.

El intento de corregir esta precariedad mediante una licitación valorada en 699.797 euros se ha topado con una gestión deficiente. El Ayuntamiento se vio obligado a retirar el pliego inicial tras detectar irregularidades técnicas, tales como errores en los cálculos presupuestarios, la ausencia de la preceptiva validación por parte de la Junta Rectora y la inclusión de cláusulas de solvencia que limitaban la concurrencia de empresas. Este contratiempo administrativo ha provocado que, tras la marcha de una de las trabajadoras, el centro carezca de capacidad operativa, obligando a los menores a permanecer en sus domicilios desde la finalización de un campamento estival que funcionó como medida paliativa.

Desde el ámbito de la protección al menor, este tipo de interrupciones en la atención especializada genera una preocupación añadida. Aunque el Consistorio sostiene que el seguimiento de los casos se mantiene mediante contacto telefónico con las familias, la ausencia de un espacio físico de intervención supone una ruptura en la rutina de apoyo que estos menores requieren. La previsión municipal apunta a que el servicio no recuperará su actividad ordinaria hasta dentro de, al menos, un mes y medio, una vez se complete el nuevo proceso de contratación.

Este episodio subraya la fragilidad de los servicios sociales de proximidad cuando dependen de estructuras de personal mínimas. La normativa vigente en materia de protección de menores exige una estabilidad y una especialización que, en el caso de El Valito, se han visto supeditadas a los tiempos de la burocracia administrativa, dejando en un limbo asistencial a los usuarios más vulnerables del municipio.