Vecinos de El Coromoto y Las Rosas denuncian aislamiento y falta de seguridad por las obras en Arona

Vecinos de El Coromoto y Las Rosas denuncian aislamiento y falta de seguridad por las obras en Arona

Recurso: Diario de Avisos

Cerca de 400 familias de El Coromoto y Las Rosas, en Arona, denuncian el aislamiento y los riesgos de seguridad que sufren debido a la deficiente gestión y los retrasos en las obras de saneamiento que mantienen cortada su vía principal.

La gestión de las infraestructuras públicas en Arona vuelve a estar bajo el foco tras las denuncias de los residentes de El Coromoto y Las Rosas, quienes enfrentan una situación de aislamiento parcial desde finales de mayo. Tal y como recoge la información publicada recientemente sobre este conflicto vecinal, cerca de 400 familias se ven obligadas a transitar diariamente por un camino de tierra de casi un kilómetro debido a la interrupción del acceso principal por la calle Bejuco, motivada por la ejecución de trabajos en la red de saneamiento municipal.

La problemática trasciende la mera incomodidad logística. La vía alternativa, habilitada a través de la calle Salinas del Janubio, atraviesa terrenos agrícolas y carece de las condiciones de firme necesarias para un tráfico rodado constante. Los afectados han señalado que la superficie, compuesta por grava suelta e irregularidades, representa un riesgo tangible para la seguridad vial, especialmente para los usuarios de vehículos de dos ruedas. A este peligro se suma el impacto ambiental y material derivado de la polución por partículas, que afecta tanto a la conservación de los vehículos como a la integridad de las explotaciones plataneras colindantes.

Desde una perspectiva de responsabilidad administrativa, el malestar vecinal se centra en el incumplimiento de los compromisos adquiridos por el área de Seguridad del Ayuntamiento. Según los testimonios recabados, la cesión de paso por parte de los propietarios de las fincas privadas se produjo bajo la premisa de una adecuación y mantenimiento que, a juicio de los residentes, no se ha materializado más allá de actuaciones puntuales e insuficientes, como el uso de camiones cisterna para compactar el terreno.

La situación se agrava por la percepción de una planificación deficiente en las obras de mejora de la red de colectores. Los vecinos denuncian una dispersión de los recursos por parte de la empresa adjudicataria, que estaría iniciando intervenciones en múltiples puntos del municipio sin finalizar los tramos ya abiertos, lo que dilata innecesariamente el periodo de afección. Esta falta de celeridad no solo prolonga el uso de una vía precaria, sino que genera una incertidumbre añadida ante posibles emergencias: la ausencia de una señalización adecuada dificulta la localización del acceso por parte de los servicios de bomberos, ambulancias o fuerzas de seguridad, un aspecto crítico en cualquier núcleo poblacional.

Este escenario pone de manifiesto la tensión recurrente entre la modernización de los servicios básicos —esenciales para la depuración y el bombeo de aguas residuales en la comarca— y el deber de las administraciones locales de garantizar la movilidad y la seguridad de los ciudadanos durante el desarrollo de las obras públicas. Mientras el Ayuntamiento mantiene el corte en la calle Bejuco, los residentes continúan exigiendo una solución técnica que contemple el asfaltado provisional de la pista, reclamando una respuesta que mitigue el impacto de unos trabajos que, tras dos meses de ejecución, han alterado profundamente la cotidianidad de la zona.