
Arona intensifica la lucha contra la venta ambulante ilegal en sus zonas turísticas con 320 intervenciones
El Ayuntamiento de Arona ha intensificado la vigilancia policial en Las Américas y Los Cristianos, registrando 320 intervenciones contra el comercio informal en 2025 para proteger la competitividad del tejido empresarial local.
La gestión del espacio público en los enclaves de mayor afluencia turística de Tenerife se ha convertido en una prioridad estratégica para el Ayuntamiento de Arona, que ha intensificado sus operativos contra el comercio informal no regulado. Según los datos difundidos recientemente por el Consistorio, la Policía Local ha consolidado un dispositivo de vigilancia permanente en Las Américas y Los Cristianos, los dos núcleos que concentran el grueso de la actividad económica y el tránsito de visitantes en el municipio.
El balance del ejercicio 2025 arroja una cifra de 320 intervenciones policiales vinculadas a esta problemática, con una distribución geográfica que evidencia una mayor presión en Las Américas, donde se registraron 231 actuaciones frente a las 89 contabilizadas en Los Cristianos. Esta tendencia se ha mantenido durante el presente año, culminando el pasado fin de semana con una operación específica en la denominada Milla de Oro, un punto neurálgico del comercio local donde las autoridades han procedido a la incautación de diversos artículos destinados a la venta irregular.
Desde una perspectiva institucional, el concejal de Policía Local, Héctor Reyes, ha justificado este despliegue bajo la premisa de salvaguardar la competitividad del tejido empresarial que opera bajo el marco legal vigente. El argumento municipal sostiene que la proliferación de puestos sin licencia no solo distorsiona el mercado, sino que también compromete la percepción de calidad del destino turístico y genera tensiones en la convivencia ciudadana. Más allá de la retirada de mercancías, el plan de acción busca disuadir la ocupación no autorizada de la vía pública mediante una presencia policial constante y coordinada entre las distintas áreas municipales.
Este fenómeno, recurrente en los grandes centros turísticos españoles, plantea un desafío constante para las administraciones locales, que deben equilibrar la protección del pequeño comercio —sometido a estrictas obligaciones fiscales y normativas— con la gestión de la ocupación del suelo urbano. En el caso de Arona, la estrategia de control se mantendrá como una línea de trabajo prioritaria, centrando sus esfuerzos en los puntos de mayor densidad comercial para garantizar que el uso de los espacios públicos se ajuste a las ordenanzas municipales y no interfiera en el normal desarrollo de la actividad económica reglada.