
'Tal vez', el debut de Arima León sobre Pinito del Oro y Natalia Sosa Ayala, llegará a los cines el 10 de julio
La cineasta Arima León debuta en el largometraje con Tal vez, una obra que reconstruye la relación epistolar entre la trapecista Pinito del Oro y la escritora Natalia Sosa Ayala y que llegará a los cines el próximo 10 de julio.
La reciente irrupción de Tal vez en el panorama cinematográfico español no solo supone el debut en el largometraje de la cineasta Arima León, sino que constituye un ejercicio de arqueología emocional sobre una de las figuras más icónicas del circo mundial, Pinito del Oro, y su vínculo con la escritora Natalia Sosa Ayala. Tal y como recoge la información difundida tras su paso por el 25º Festival Internacional de Cine de Las Palmas de Gran Canaria, la cinta ha logrado agotar el aforo en todas sus proyecciones, confirmando el interés del público por una historia que ha requerido siete años de gestación.
El núcleo narrativo del filme se articula a través de la correspondencia epistolar que Sosa Ayala mantuvo con la trapecista durante una década. Este material, integrado en la obra publicada de la escritora, sirve como base para reconstruir una relación que, en la pantalla, busca alejarse de las lecturas estereotipadas sobre la personalidad de la artista grancanaria. León ha optado por una reconstrucción dramatizada de las misivas ausentes de Pinito del Oro, apoyándose en las réplicas que la propia Natalia dejó escritas, evitando así la imagen de frialdad que, según la directora, ha rodeado históricamente a la figura de la acróbata.
La elección del elenco responde a una estrategia de producción que combina la proyección nacional con la fidelidad a la esencia de los personajes. Adriana Ugarte asume el rol de Pinito del Oro, bajo la premisa de una interpretación técnica rigurosa, mientras que Tania Santana encarna a Sosa Ayala, una elección avalada por el artista Pepe Dámaso, quien encontró en la actriz una afinidad lumínica con la escritora. Esta apuesta por la autenticidad se extiende a la ambientación, que rehúye la estética de postal turística para centrarse en una Canarias de finales de los sesenta y mediados de los noventa, marcada por una realidad social alejada de los folletos promocionales.
Más allá de la anécdota biográfica, la película aborda la frustrada tentativa de ambas mujeres por publicar una biografía conjunta, un proyecto que finalmente se fragmentó en artículos de prensa. León aprovecha este trasfondo para reflexionar sobre la identidad canaria, distanciándose de la visión burguesa que a menudo ha monopolizado el relato cultural de las islas. La directora, que proviene de una familia vinculada históricamente a la aparcería y al cultivo del tomate, subraya la complejidad de una identidad marcada por la precariedad y el monocultivo, tanto agrícola como turístico.
El filme también se posiciona en el debate sobre la representación sáfica en el séptimo arte. Al incluir escenas de intimidad entre mujeres, la cineasta aporta su propia visión a un canon que, a su juicio, ha sido históricamente limitado por la falta de mujeres en la dirección. La obra, que cuenta con el respaldo de la sobrina de Sosa Ayala, Maveve Padilla, utiliza el circo como un refugio simbólico y un espacio de memoria idealizada, consolidando un proyecto que llegará a las salas comerciales el próximo 10 de julio.