
Arico se rebela contra la expansión industrial del puerto de Granadilla en su litoral
La formación política Arico Somos Todos rechaza la expansión del puerto de Granadilla hacia el municipio de Arico por el impacto negativo que supondría para la salud, la seguridad y el entorno residencial de los vecinos.
La expansión de las infraestructuras portuarias en el sur de Tenerife ha vuelto a situar al municipio de Arico en el centro de una controversia territorial, tal y como ha trascendido recientemente a través de las informaciones publicadas sobre los planes de la Autoridad Portuaria. La posibilidad de que el puerto de Granadilla extienda su radio de acción hacia el término municipal vecino, con la intención de habilitar cerca de un millón de metros cuadrados para actividades industriales y energéticas, ha generado un rechazo frontal por parte de la formación política Arico Somos Todos (AST).
El núcleo del conflicto reside en la proximidad de estas proyecciones a la zona residencial de Las Maretas. La oposición local ha manifestado su preocupación ante la eventual instalación de una planta regasificadora flotante y depósitos de gas natural licuado, elementos que, a juicio de sus representantes, comprometen la seguridad y la salud de los residentes. Este malestar se enmarca en una queja histórica del municipio, que sostiene que Arico ya asume una carga desproporcionada de servicios insulares, al albergar el Complejo Ambiental de Tenerife y una elevada concentración de parques de energías renovables, sin que ello se traduzca en una compensación socioeconómica equilibrada para sus habitantes.
Desde la perspectiva de la oposición, la gestión de este proyecto se ha caracterizado por una falta de transparencia que contraviene las expectativas de participación ciudadana. Ante este escenario, AST ha anunciado una estrategia de respuesta que incluye la exigencia de comparecencias institucionales para esclarecer el alcance real de las expropiaciones previstas por el presidente de la Autoridad Portuaria, Pedro Suárez. Asimismo, la formación ha avanzado su intención de presentar una moción municipal para blindar el litoral frente a lo que califican como una presión industrial excesiva, además de coordinar alegaciones técnicas durante el futuro periodo de exposición pública.
El trasfondo de esta disputa pone de relieve la tensión recurrente entre el desarrollo de infraestructuras estratégicas y la ordenación del territorio. La crítica de los portavoces locales apunta a una supuesta invisibilidad de Arico en la planificación portuaria, argumentando que la denominación del puerto de Granadilla desplaza el foco mediático y administrativo, dejando en un segundo plano las afecciones directas sobre las poblaciones ariqueras. La exigencia de estudios de impacto ambiental rigurosos y la movilización social se perfilan, por tanto, como las herramientas principales con las que el municipio pretende frenar una ampliación que, de materializarse, alteraría definitivamente el perfil costero y la calidad de vida en la zona.