
El arquitecto Alejandro Beautell diseñará el escenario de la misa papal en el Puerto de Santa Cruz de Tenerife
El arquitecto Alejandro Beautell diseñará el altar para la misa papal en la dársena de Los Llanos de Tenerife, integrando elementos simbólicos del archipiélago y el entorno portuario en una estructura geométrica minimalista.
La logística para la próxima visita papal a Tenerife ha comenzado a desvelar uno de sus componentes más significativos: el diseño del escenario donde se oficiará la misa de acción de gracias. Según ha trascendido recientemente, la responsabilidad de proyectar este recinto ha recaído en el arquitecto Alejandro Beautell, un profesional cuya trayectoria ha estado estrechamente vinculada a la gestión del patrimonio eclesiástico en las islas.
El enclave elegido para este acto es la dársena de Los Llanos, en el Puerto de Santa Cruz de Tenerife. Se trata de una superficie de 39.000 metros cuadrados con capacidad para albergar a 60.000 personas, dentro de la cual se ha delimitado un área de 900 metros cuadrados destinada exclusivamente a la liturgia. La propuesta de Beautell busca integrar el entorno portuario con el simbolismo religioso, situando el altar frente a la ciudad y utilizando el horizonte marino como telón de fondo, una elección que el autor vincula directamente con la realidad migratoria que define el contexto actual de las aguas canarias.
Desde una perspectiva técnica, el proyecto se fundamenta en una estructura geométrica de tres niveles. La base, de 30 por 30 metros, incorpora elementos identitarios del archipiélago, como el picón y la vegetación autóctona, dispuestos en los ángulos de la planta. Sobre esta plataforma se elevará el presbiterio, que acogerá la sede pontificia, el ambón y el altar mayor, flanqueados por las imágenes del Cristo de La Laguna y la Virgen de Candelaria. La cubierta, diseñada para proteger a los concelebrantes, presenta una particularidad estética: un acabado interior en amarillo vaticano que contrasta con la sobriedad del blanco exterior, mientras que la disposición del conjunto evoca la cruz de Tao.
La elección de Beautell no es casual, dado su perfil especializado en arquitectura contemporánea de corte minimalista, caracterizada por el uso del hormigón visto y la búsqueda de espacios diáfanos. Su estudio, que ha tenido que reorganizar su carga de trabajo habitual para priorizar este encargo, se enfrenta ahora a un calendario ajustado: el montaje definitivo deberá estar concluido en apenas un mes, a falta de cincuenta días para el evento.
Este despliegue no solo responde a una necesidad de aforo, sino que pretende convertir la avenida marítima en una tribuna natural. La disposición del altar, elevada para garantizar la visibilidad, busca una conexión visual directa entre el pontífice y la asamblea, utilizando la geometría como herramienta para dotar de orden y proporción a un espacio que, pese a su carácter efímero, aspira a proyectar una imagen de permanencia y sobriedad. La integración de la ciudad de Santa Cruz en el eje visual de la ceremonia subraya la voluntad de los organizadores de hacer partícipe al tejido urbano de un acontecimiento que, por su magnitud y simbolismo, se perfila como uno de los hitos más relevantes en la historia reciente de la capital tinerfeña.