
Arafo somete a consulta ciudadana la polémica declaración de zona turística en el polígono del Valle de Güímar
La posible declaración del polígono industrial del Valle de Güímar y El Carretón como Zona de Gran Afluencia Turística enfrenta el rechazo de sindicatos y vecinos en Arafo ante las dudas sobre su viabilidad técnica y el impacto en el pequeño comercio.
La posible transformación del polígono industrial del Valle de Güímar y El Carretón en Zona de Gran Afluencia Turística (ZGAT) ha abierto un frente de conflicto en Arafo, según ha adelantado la prensa local. Este proceso, que culmina hoy con una consulta ciudadana, plantea una liberalización de los horarios comerciales que permitiría a las grandes superficies operar sin restricciones durante domingos y festivos, una medida que ha suscitado una notable oposición social y sindical.
El debate jurídico se centra en la justificación técnica de la solicitud. Aunque la normativa autonómica contempla la figura de la ZGAT para áreas con una alta densidad de visitantes, el expediente tramitado en Arafo se apoya en una cláusula abierta del Decreto Legislativo 1/2012, que permite excepciones bajo "circunstancias especiales". No obstante, el informe técnico encargado por el Ayuntamiento señala que el municipio no cumple seis de los siete criterios objetivos requeridos para esta declaración, sin llegar a emitir una recomendación favorable.
Desde Comisiones Obreras (CC.OO.) han denunciado que la memoria justificativa carece de referencias al flujo turístico, limitándose a argumentar la competitividad comercial. El sindicato advierte que la medida afectaría negativamente a la conciliación laboral y al tejido del pequeño comercio, subrayando que sectores como la restauración y las gasolineras ya disponen de libertad horaria. Esta postura es compartida por diversas asociaciones vecinales, con las que el sindicato ha coordinado acciones de rechazo.
Por su parte, el alcalde, Juan Ramón Martín, ha desvinculado al equipo de gobierno de la iniciativa, aclarando que el procedimiento se inició a instancia de un particular ante el Gobierno de Canarias. El regidor ha manifestado sus dudas sobre la viabilidad de la propuesta, sugiriendo que la realidad socioeconómica del municipio no encaja con los requisitos necesarios para esta catalogación.
El futuro de esta medida dependerá ahora del resultado de la consulta y del posterior debate en el pleno municipal, donde los grupos políticos deberán resolver las alegaciones presentadas. Una vez que la corporación local adopte una postura definitiva, el expediente será remitido al Ejecutivo regional, órgano que ostenta la potestad final para autorizar o desestimar la declaración de esta zona comercial como espacio de afluencia turística.