Antad, 30 años luchando contra las adicciones en Tenerife y adaptándose a nuevas sustancias.

Antad, 30 años luchando contra las adicciones en Tenerife y adaptándose a nuevas sustancias.

Recurso: El Día

La Asociación Norte de Tenerife de Atención a las Drogodependencias (Antad), fundada en 1993, continúa su labor contra todo tipo de adicciones en 25 municipios de la isla, adaptándose a la evolución del consumo de sustancias y a nuevas dependencias como las de las pantallas.

Cuando la heroína era la reina de las adicciones y el alcohol aún no se consideraba una droga, nació Antad (Asociación Norte de Tenerife de Atención a las Drogodependencias). Hoy, con un consumo de sustancias cada vez más variado e incluso con diagnósticos de dependencia a las pantallas, Antad sigue activa. Trabaja contra las adicciones en 25 municipios de Tenerife, fuera de Santa Cruz y La Laguna.

Fundada en 1993, esta organización sin ánimo de lucro cuenta con cinco unidades de atención (UAD) y una unidad residencial (URAD), todas ellas con personal profesional. Aunque la última letra de su acrónimo se refiere a "drogodependencia", Marisa Martínez Moristerol, presidenta y trabajadora social de Antad, prefiere no limitarlo a esa acepción. Explica que la adicción va más allá de las sustancias, algo que se hace evidente en el contexto actual de consumo. Martínez llegó a Las Crucitas, la unidad residencial en Granadilla de Abona, en 1994. Con más de 30 años de experiencia luchando contra estas dependencias en Tenerife, dibuja un panorama de cómo ha evolucionado el consumo en la isla.

Antad tiene centros de atención en Icod de los Vinos, Los Realejos, Puerto de la Cruz, La Matanza de Acentejo y Granadilla de Abona. También dispone de dos servicios de farmacia y laboratorio (SFL) en Puerto de la Cruz y Granadilla. Cualquier persona con cualquier tipo de adicción puede acudir a estos centros. Aunque cada unidad tiene su área de influencia, los usuarios pueden elegir libremente a dónde ir, ya sea por privacidad o por motivos laborales.

Por ello, unidades como la de Granadilla de Abona o Puerto de la Cruz atienden a personas de 27 y 25 municipios respectivamente. La Matanza recibe a usuarios de 23 municipios, Los Realejos de 15 y, por último, Icod de los Vinos atiende a personas de 20 municipios de toda Tenerife.

Además, Antad ayuda a residentes de otras islas. Usuarios de La Gomera, La Palma o Gran Canaria, que actualmente tienen dificultades para acceder a tratamientos de adicciones, son algunos de los que acuden a la asociación.

Su alcance en Tenerife es muy amplio. Para Marisa Martínez, Antad "juega un papel muy importante en las zonas del norte y sur de Tenerife. Son áreas que no están olvidadas porque cuentan con esta atención, pero sí tienen una población numerosa con recursos saturados", matiza. Se refiere a zonas "muy alejadas" como Guía de Isora o Santiago del Teide, con poblaciones dispersas a las que les queda lejos cualquier centro de atención.

Martínez destaca especialmente el sur de Tenerife: "Ofrecemos una atención impresionante a pacientes en toda la zona de influencia turística", describe. Menciona un "tipo de paciente itinerante, de otros países, que cuando llegan tienen problemas de adicción al alcohol y la cocaína, muy relacionados con el ocio", concluye.

En 2020, la asociación atendió a 1.983 personas, cifra que aumentó a 2.205 en 2024. La mayoría de los usuarios de Antad son hombres (casi el 83%), mientras que las mujeres representan entre el 16% y el 18%. En cuanto a la edad, la mayoría se encuentra en la franja de 40 a 54 años, aunque la demanda para iniciar o retomar tratamientos se adelanta a los 30 años. El año pasado se registraron casi 800 nuevos ingresos.

Los datos de Antad indican que la heroína es la droga más consumida entre los pacientes que acuden a la asociación. Sin embargo, explican que este consumo se debe al Programa Sustitutivo de Opiáceos (OPS), es decir, personas que recogen su tratamiento en los servicios de farmacia y laboratorio. Pero la realidad va más allá de la heroína; la aparición de otras drogas está modificando los perfiles de los consumidores. "Las personas que consumen alguna droga o tienen alguna dependencia cambian, pero lo hacen porque surgen nuevas adicciones", explica la presidenta, Marisa Martínez.

Martínez recuerda que a finales de los 90 apareció el perfil del consumidor de alcohol. Más tarde, surgieron la cocaína, el crack (derivado de la cocaína) y el cannabis. Ahora, se enfrentan al consumo de sustancias químicas o drogas de diseño. "Nos sorprende la cantidad de drogas que aparecen con el tiempo", declara.

La adicción rara vez está ligada a una sola sustancia. Esta es una premisa fundamental para la presidenta de Antad: "Tenemos pacientes que vienen por una adicción al alcohol, pero de repente descubrimos que también tienen problemas con la cocaína u otra sustancia", explica. De igual modo, esta dualidad se presenta con patologías psiquiátricas. Es común que "muchos pacientes con algún tipo de consumo sufran alguna enfermedad mental", ejemplifica.

En este punto, Martínez menciona los ansiolíticos o benzodiacepinas. "Las personas buscan alivio a su situación en este consumo, abusan de la medicación y terminan generando una relación de dependencia", argumenta la presidenta de Antad.

El inicio en el mundo de las adicciones cada vez implica consumos más problemáticos. El tabaco suele ser la primera vía de acceso a alguna sustancia, según Martínez. "Más tarde se inician en el cannabis y el alcohol", continúa. Actualmente, se detectan muchas dificultades con las pantallas, las apuestas y la pornografía a edades cada vez más tempranas. Varios municipios donde trabaja Antad tienen programas de prevención para jóvenes. Es el caso de Los Realejos, con 10 años de trayectoria y una aportación municipal de 50.000 euros; Arona, Granadilla de Abona y Guía de Isora, con financiación de la Fundación CajaCanarias y que finaliza este noviembre; además de otros puntos de Tenerife donde los ayuntamientos "hacen aportaciones muy pequeñas a la asociación".

La Unidad Residencial de Las Crucitas, en la zona de Los Llanos de Granadilla de Abona, es uno de los pilares de Antad. Se creó en 1994 siendo propiedad del Ayuntamiento y en 1996 pasó a ser de la asociación. Tiene capacidad para 27 personas: 19 hombres y 8 mujeres. Los usuarios ingresan en situación de desintoxicación total y la estancia máxima es de cinco meses. En el centro residencial se trabaja de forma individual y colectiva. "Se ofrece una atención integral con psicólogos, una educadora social y una trabajadora social", explica la presidenta de Antad. Los perfiles de las personas que ingresan corresponden a usuarios en situación de calle o que perdieron su apoyo familiar durante el proceso adictivo. Martínez cuenta que a las personas sin vivienda se les permite una estancia más prolongada en el centro residencial.

Durante la estancia, se trabaja en la reinserción. Se elabora un plan de ahorro, se buscan ofertas de trabajo o viviendas asequibles, o simplemente se plantea si desean regresar a su entorno anterior. Al salir, se les recomienda hacer seguimiento en su unidad de atención (UAD) de referencia. "No se les deja a la deriva. Después de cinco meses con todas sus comodidades y necesidades cubiertas, no se les puede dejar solos", justifica. En el caso de las mujeres con adicciones, confiesa que, "además de cargar con el estigma de ser adictas, llevan el de ser mujeres adictas".