El abandono de los servicios básicos amenaza la supervivencia del caserío de El Cresal en Anaga

El abandono de los servicios básicos amenaza la supervivencia del caserío de El Cresal en Anaga

Recurso: El Día

Los residentes del caserío de El Cresal, en el Macizo de Anaga, denuncian un bloqueo institucional que les priva de servicios básicos como agua potable y electricidad, poniendo en riesgo la supervivencia de este núcleo rural.

La supervivencia de los núcleos rurales en el Macizo de Anaga vuelve a ponerse en entredicho ante la precariedad de servicios básicos que sufren sus habitantes. Tal y como recoge una reciente información publicada por Diario de Avisos, el caserío de El Cresal, en Santa Cruz de Tenerife, ejemplifica la brecha entre la protección medioambiental y el derecho a unas condiciones de vida dignas en el siglo XXI. La carencia de suministro de agua potable y red eléctrica convencional obliga a sus quince residentes permanentes a gestionar su propia subsistencia mediante métodos tradicionales y soluciones de autogestión.

La situación en este enclave, situado a unos doce kilómetros de San Andrés, pone de manifiesto una paradoja administrativa: mientras el territorio goza de figuras de protección como la de Reserva de la Biosfera, sus pobladores denuncian un bloqueo institucional que dificulta la mejora de sus infraestructuras. Pedro Pérez, uno de los vecinos, subraya que la falta de servicios esenciales actúa como un factor de expulsión para las nuevas generaciones, provocando un declive demográfico que ha reducido la población de las 50 o 60 familias que residían antaño a apenas una quincena de residentes estables.

El día a día en El Cresal requiere una logística compleja. Ante la ausencia de servicios públicos, los vecinos han implementado sistemas de captación de agua de niebla mediante canales en la vegetación, además de recurrir a depósitos y cubas. La energía se obtiene a través de placas solares, mientras que el mantenimiento de la vía de acceso —una pista privada de tierra y cemento— recae exclusivamente sobre los residentes. A estas carencias se suma la falta de servicios municipales básicos, como la recogida de residuos, cuyos puntos de depósito más cercanos se encuentran a cinco kilómetros de distancia, obligando a los vecinos a desplazarse constantemente para cubrir necesidades básicas de salud y alimentación.

Este escenario plantea un debate sobre la sostenibilidad del modelo de gestión en el Parque Rural de Anaga. La reivindicación de los habitantes de El Cresal no es solo una cuestión de confort, sino una demanda de equidad frente a la administración local. La desatención de estos núcleos, que históricamente han mantenido la actividad agrícola y ganadera de la zona, amenaza con convertir estos asentamientos en espacios residuales, donde la resiliencia de sus moradores se enfrenta a la progresiva desconexión con los servicios públicos que, por ley, deberían garantizarse en cualquier núcleo poblacional del municipio.