La bodyboarder tinerfeña Alexandra Rinder se coronó campeona del mundo por tercera vez.

La bodyboarder tinerfeña Alexandra Rinder se coronó campeona del mundo por tercera vez.

Recurso: El Día

La rider de bodyboard tinerfeña Alexandra Rinder se ha coronado campeona del mundo por tercera vez, tras vencer en la competición celebrada en Brasil, después de una etapa de incertidumbre y enfocándose en el equilibrio emocional.

La deportista tinerfeña Alexandra Rinder se ha proclamado recientemente campeona del mundo de bodyboard por tercera vez en Brasil. Las celebraciones ya han quedado atrás y ahora se hace evidente la importancia de esta victoria para ella. Es el reconocimiento a una deportista que ya triunfó siendo adolescente, pero que ha sabido reinventarse, superar dificultades y recuperar un título que siempre le perteneció por talento.

El campeonato en Jacaraípe, en el estado de Espírito Santo, fue un magnífico final para la temporada del IBC World Tour. A Alexandra le bastaba con llegar a cuartos de final y esperar a que su rival, Namika Yamashita, no pudiera avanzar más. Con un resultado de 12.350 puntos, superó a la japonesa (11.700 puntos) y volvió a ser la mejor del mundo. "Me prometí a mí misma trabajar, dedicarme y ser positiva", resumió.

La última vez que Rinder se proclamó campeona del mundo fue en 2015. Han pasado diez años en los que ha habido altibajos, victorias en torneos menores, pero también periodos de incertidumbre. Por eso esta victoria es tan especial para ella. "Después de unos años en los que no me sentía muy bien, he vuelto más fuerte y me he demostrado a mí misma que después de caerse uno puede levantarse", compartió.

Precisamente la superación de las dificultades es lo que hace que su logro actual sea tan valioso. Durante un tiempo dudó y pensó que su momento había pasado. Hoy habla abiertamente de que vivió "un periodo de inseguridad deportiva, no creía en mis fuerzas". La clave del éxito fueron pequeños cambios en su vida cotidiana y el apoyo de su familia y amigos, que le recordaron quién es. "A principios de este año decidí que tenía que cambiar algo, porque otro año malo no lo iba a soportar. Empecé a prepararme mejor y a cambiar cosas sencillas que sabía que me harían feliz".

El resultado no se hizo esperar. "Cuando en el primer campeonato vi que podía volver a ganar, me dije: vale, pues me quedo aquí", dice.

Nadie ha dudado nunca del talento de Alexandra Rinder. Su destreza, su capacidad para leer las olas y su valentía para arriesgar en los momentos oportunos la convierten en una de las mejores del mundo. Pero, como ella misma reconoce, la principal batalla se libró en su interior. "Sé que mis capacidades deportivas son ilimitadas, son de nivel mundial, y si mi mente también juega, hay más posibilidades de ganar".

Este año decidió cambiar su enfoque. En lugar de obsesionarse con el resultado, decidió disfrutar del proceso: "Me dije: ahora me toca disfrutar y pasarlo bien". Reconoce que "este ha sido el mejor verano" de su vida. La diferencia con años anteriores es evidente, y por eso subraya la importancia del equilibrio emocional en el deporte de alto rendimiento. "Si pudiera decirle a mi yo de 16 años que me cuidara más mentalmente... cuando ganas todo es maravilloso, pero cuando no alcanzas tus objetivos, duele".

En sus palabras hay una advertencia, pero también una esperanza para los jóvenes deportistas: "Aconsejo a los deportistas que cuiden su salud mental... porque si alguien me lo hubiera dicho en su momento, quizás esos años que fueron malos para mí, podría haberlos superado mejor".

"Para mí es un gran orgullo representar a las islas, un gran orgullo viajar por el mundo y participar en estos campeonatos del mundo". La vuelta a casa tras la victoria fue alegre y emocionante. "Mi vuelo se retrasó dos horas por problemas técnicos y una emergencia médica, pero aun así mis padres me esperaban con pancartas", recuerda. Desde entonces no ha parado. Ha sido recibida en diversas instituciones, ha concedido muchas entrevistas e incluso ha realizado recientemente un saque de honor en el partido entre los equipos femeninos del CD Tenerife y el Real Madrid en el estadio Heliodoro Rodríguez López.

Y en medio de esta apretada agenda, Rinder participó en el European Tour Bodyboard (ETB) en la playa de El Socorro, un lugar que conoce desde niña. "Voy a El Socorro desde que era niña, allí he entrenado mucho", cuenta sobre un lugar que la ha reconectado con sus raíces, con el lugar donde aprendió por primera vez a hacer trucos y se enamoró del deporte que luego la llevaría a la cima del mundo.

Alexandra Rinder ya no es aquella joven estrella que deslumbró al mundo con su talento. Hoy es una mujer que valora la resiliencia, la calma y la capacidad de disfrutar de cada ola. Su tercer título de campeona del mundo es un reconocimiento a su desarrollo personal y aprendizaje. Diez años después, su historia demuestra que el verdadero triunfo no está sólo en lo que se consigue, sino en cómo se consigue. Y en este sentido, Rinder vuelve a ser campeona del mundo tanto dentro como fuera del agua.

Además del galardón mundial, esta semana Rinder recibió un reconocimiento en el estadio Rodríguez López. La deportista fue homenajeada antes del inicio del partido entre el Costa Adeje y el Real Madrid. También fueron reconocidos José Juan, José Antonio Barrios y Javier López, figuras destacadas de Tenerife. Pero la que más atención recibió fue Alexandra.