
Albert Español deja el CN Echeyde y obliga al club a una reestructuración profunda
El CN Echeyde afronta una profunda reestructuración tras la inesperada salida del técnico Albert Español, quien cierra un ciclo histórico de cuatro años que consolidó al club tinerfeño en la élite del waterpolo nacional y europeo.
La salida de Albert Español del CN Echeyde marca un punto de inflexión crítico para el waterpolo tinerfeño, tal y como ha informado recientemente el entorno del club. La marcha del técnico catalán, que se produce de forma inesperada a pesar de que su vinculación contractual se extendía hasta 2028, obliga a la entidad presidida por David Rivas a una reestructuración profunda en un momento de transición deportiva.
Este movimiento se suma a la reciente retirada de Nacho Gutiérrez, capitán y último referente del ascenso logrado en 2026, dejando al equipo ante un escenario de renovación total tras una temporada que concluyó con una derrota ante el Sant Andreu (15-12) y la consiguiente ausencia de plazas para la próxima Conference Cup. La dirección del club ha confirmado que, ante este vacío, Eduardo Fernández Caldas asumirá las funciones de director deportivo, mientras se espera el anuncio del nuevo responsable técnico en los próximos días.
El legado de Español en Santa Cruz de Tenerife trasciende los resultados inmediatos. Desde su llegada en la campaña 20/21, el barcelonés ejerció una doble función de jugador y estratega que permitió al club consolidarse en la máxima categoría nacional. Su impacto estadístico fue notable, destacando su primer año como máximo anotador de la División de Honor con 53 goles, sumando un total de 160 tantos en 90 encuentros. Más allá de su capacidad realizadora, su trayectoria previa en clubes de élite europeos —como el Olympiacos o el Atlétic-Barceloneta— y su experiencia en citas olímpicas fueron determinantes para elevar los estándares de profesionalización de la estructura blanquiazul.
Bajo su mando, el Echeyde ha protagonizado el periodo más exitoso de su historia. El equipo logró estabilizarse en la zona noble de la tabla, alcanzando la sexta posición en la liga doméstica y consolidando su presencia en la Copa del Rey. Asimismo, la gestión de Español permitió al club tinerfeño proyectarse internacionalmente, con participaciones recurrentes en la Eurocup, la Challenger Cup —donde el equipo alcanzó las semifinales— y la conquista de la Nordic League. La salida del técnico, por tanto, no solo cierra un ciclo de cuatro años, sino que plantea un desafío mayúsculo para la continuidad del proyecto competitivo que había logrado situar a la entidad en la élite del waterpolo continental.