
La rehabilitación de El Toscal, frenada por la atomización de la propiedad y la burocracia
La rehabilitación del barrio histórico de El Toscal en Santa Cruz de Tenerife avanza con lentitud debido a la dificultad para localizar a los propietarios de los inmuebles y a la complejidad técnica que exige su protección patrimonial.
La rehabilitación del barrio de El Toscal, en Santa Cruz de Tenerife, se enfrenta a un escenario de contrastes donde la ambición urbanística choca con la realidad administrativa y patrimonial. Tal y como recoge la información publicada recientemente sobre el estado de este núcleo histórico, el desarrollo del Plan Especial de Protección, aprobado el pasado año, avanza a un ritmo desigual, dejando una brecha evidente entre las zonas ya renovadas y aquellos sectores que aún aguardan una intervención urgente.
El principal escollo para la recuperación de este Bien de Interés Cultural (BIC) reside en la dificultad de localizar a los titulares de los inmuebles. Según detalla la concejala de Urbanismo, Zaida González, la atomización de la propiedad —frecuentemente en manos de herederos ausentes— bloquea la capacidad de actuación municipal. Esta parálisis legal impide la rehabilitación, salvo en situaciones de riesgo inminente donde el Ayuntamiento puede intervenir mediante ejecución subsidiaria. La normativa vigente exige, además, que cualquier reforma privada se ajuste estrictamente a las directrices del Plan Especial, respetando la arquitectura tradicional, las alineaciones históricas y las alturas originales, lo que añade una capa de complejidad técnica y económica para los propietarios.
Mientras calles como La Rosa o San Martín exhiben una imagen renovada, y se proyectan hitos como la peatonalización del entorno de la Casa Pisaca y la creación de un nuevo aparcamiento público —prioridad actual del área de Infraestructuras, según el edil Javier Rivero—, otros puntos del barrio presentan un deterioro estructural severo. En calles como Señor de las Tribulaciones, la degradación ha obligado a instalar redes de seguridad para prevenir desprendimientos. Ante esta situación, el distrito Centro-Ifara optó el año pasado por una solución estética temporal: el uso de lonas decorativas sobre fachadas en ruinas para mitigar el impacto visual de la decadencia, una medida que, no obstante, no resuelve los problemas de cimentación y estructura que subyacen en estas edificaciones.
La complejidad del proceso se ve agravada por dos factores adicionales. En primer lugar, el catálogo de inmuebles protegidos permanece incompleto, ya que las inspecciones técnicas requieren el consentimiento de los propietarios, un permiso que no siempre se obtiene. En segundo lugar, la gestión de las actuaciones públicas exige una coordinación constante entre la Gerencia de Urbanismo, encargada de las expropiaciones, y el área de Obras e Infraestructuras, responsable de la ejecución material. Hasta la fecha, el interés por la vía expropiatoria ha sido escaso, limitándose a casos puntuales en la calle San Martín y el entorno de la Casa Pisaca, lo que mantiene a gran parte del tejido histórico de El Toscal en una situación de espera indefinida.