AMPA CEE Adeje denuncia "jaulario" y exige centros dignos.

AMPA CEE Adeje denuncia "jaulario" y exige centros dignos.

Recurso: Diario de Avisos

La AMPA Flor del Inca del CEE Adeje denuncia la precariedad y falta de instalaciones dignas para sus hijos con discapacidad, exigiendo la finalización del nuevo centro de Adeje, la construcción del prometido en Arona y más recursos humanos y sanitarios.

La Asociación de Madres y Padres de Alumnos (AMPA) Flor del Inca, del Centro de Educación Especial (CEE) de Adeje, ha denunciado la falta de instalaciones adecuadas y los espacios poco dignos donde estudian sus hijos e hijas con discapacidad y necesidades educativas especiales. También lamentan el abandono, la precariedad y la poca visibilidad que sufren estos alumnos. Por ello, exigen que se termine y ponga en marcha el nuevo centro de Adeje, y que se construya urgentemente el centro prometido en Arona. Además, piden que haya suficientes profesores para el número de alumnos, que se contraten más especialistas y que se dispongan de los recursos sanitarios necesarios para cada estudiante.

Recuerdan que el CEE Adeje atiende a alumnos de una zona muy amplia, desde Santiago del Teide hasta Granadilla. El centro está dividido en dos sedes: una en Los Cristianos y otra en Guargacho (San Miguel). Esta situación complica mucho el trabajo de los profesionales, que tienen que ir de un centro a otro cada día. Las familias denuncian que ninguna de las dos sedes tiene espacios suficientes para que los niños y niñas puedan desarrollarse plenamente; los centros están desbordados.

En el caso de la sede de Guargacho, las familias explican que no es un centro educativo adecuado. En realidad, es un centro cultural que se ha adaptado, pero no cumple con los requisitos mínimos para alumnos con necesidades especiales. Además, la entrada y salida de los estudiantes obliga a cortar la calle sin ayuda de la policía, lo que provoca discusiones y momentos de tensión entre vecinos, profesores y familiares.

Por otro lado, la Consejería de Educación abrió una segunda sede dentro del colegio CEIP Los Cristianos debido a la gran cantidad de alumnos. Esta sede ocupa barracones prefabricados de chapa, que están vallados para separar a los alumnos con discapacidad y necesidades especiales del resto de estudiantes.

Las familias llaman a este lugar “el jaulario” porque, según denuncian, los niños no tienen intimidad, tranquilidad ni seguridad. Eva Bos, presidenta del AMPA, contó un ejemplo: “Uno de nuestros niños tuvo una crisis en el centro y unos turistas empezaron a grabarlo en vídeo desde fuera. Esto es inaceptable”.

La masificación de los centros afecta directamente a la calidad de la educación. “El número de alumnos por clase supera el máximo permitido por la ley y, en el caso de niños con trastornos de conducta, triplica la cifra recomendada”, explican. Además, la falta de espacio impide que los menores con diferentes tipos de discapacidad y edades puedan convivir de forma segura. Guillermo lamentó que en ambas sedes hay poco espacio en el patio, donde los niños de distintas edades y necesidades “se ven obligados a estar separados en cada lado”.

El AMPA también denuncia la escasez de personal: “Solo tenemos dos especialistas, que tienen que repartirse entre las dos sedes. Los recursos sanitarios son insuficientes: si una enfermera está de baja, no hay nadie que la sustituya”. Añaden que el fisioterapeuta y la terapeuta ocupacional también deben atender a todos los alumnos, sin poder dedicarles el tiempo que necesitan. “Pedimos lo que nos corresponde”, afirmó Eva Bos.

La gran diversidad de alumnos, con distintas discapacidades, demuestra la saturación y la falta constante de recursos. Yanira, una de las madres, compartió su experiencia: “Nuestro hijo, en un aula normal, se quedó desprotegido y sin apoyo, hasta el punto de no poder ir al colegio. En el Centro de Educación Especial recuperó la calma y volvió a estar bien, pero la verdadera inclusión no puede depender de la suerte. Es el gobierno quien debe asegurar los recursos, la formación y el compromiso necesarios”. Por su parte, Eva Bos, que tuvo que matricular a su hijo en el CEE de forma forzada y cuyo caso está en los juzgados, explicó: “¿Está mal atendido mi hijo? No, pero no es lo que yo elegí según sus derechos”. Lamentó que “la inclusión real falla porque no hay voluntad política” y pidió “más recursos para atender a los alumnos con necesidades especiales” en las aulas específicas dentro de los centros educativos normales.

Las familias llevan 20 años esperando que se construya un centro adaptado y digno. Durante este tiempo, se han prometido hasta cuatro terrenos: los dos primeros en Arona y San Miguel, donde al final se construyeron un instituto y un colegio; el tercero, en Adeje en 2019, donde no se hizo nada. Ahora hay nuevas promesas de infraestructuras cedidas en Adeje, en una obra que parece no terminar nunca, y de un terreno en Parque La Reina. “La promesa es que el 'jaulario' de Los Cristianos desaparezca con el nuevo centro de Adeje, pero ya lleva un año de retraso. De Arona solo sabemos que hay una promesa, pero ¿qué pasará con los alumnos que van a Guargacho?”, se preguntan las familias.

Otra de las peticiones de las madres y padres es que haya comedores y cocinas adaptadas. “En ninguna de las sedes hay comedor ni cocina en buen estado. Los alumnos tienen que comer en sus propias aulas, sin cumplir las normas de higiene y salud actuales”, denuncia la AMPA Flor del Inca.