Adeje crea una Mesa Intercultural para fomentar la integración de sus 123 nacionalidades

Adeje crea una Mesa Intercultural para fomentar la integración de sus 123 nacionalidades

Recurso: El Día

El Ayuntamiento de Adeje impulsa la creación de una Mesa Intercultural para fomentar la integración activa de sus residentes, que provienen de 123 países distintos, consolidando su modelo de convivencia tras dos décadas de políticas migratorias.

La gestión de la convivencia en entornos de alta densidad migratoria se ha convertido en uno de los retos sociológicos más complejos para las administraciones locales españolas. Tal y como recoge la información difundida recientemente sobre la realidad demográfica de Adeje, el municipio tinerfeño ha decidido institucionalizar su pluralidad mediante la creación de una Mesa Intercultural, un órgano que busca trascender la mera coexistencia para fomentar una integración activa.

El diagnóstico municipal es revelador: con más de 27.000 residentes extranjeros sobre un censo total de 50.000 habitantes, la localidad se sitúa como un referente de cosmopolitismo en el archipiélago canario. Esta configuración poblacional, que aglutina a ciudadanos de 123 países distintos —desde naciones europeas hasta comunidades latinoamericanas y africanas—, es el resultado directo de décadas de expansión en el sector turístico, motor económico que ha actuado como polo de atracción laboral y familiar.

El Ayuntamiento pretende que este nuevo foro de participación no sea un ente administrativo estanco, sino un espacio de interlocución permanente. La hoja de ruta municipal sitúa el punto de partida en el Encuentro de Nacionalidades programado para el próximo 21 de septiembre en el Auditorio de Adeje. Bajo el lema 'Adeje Vive, Adeje Convive: 20 años construyendo convivencia', el evento no solo conmemora dos décadas de políticas de integración iniciadas en 2006, sino que servirá como plataforma para que los propios vecinos definan las prioridades de esta futura Mesa Intercultural.

Desde una perspectiva de análisis social, la iniciativa responde a la necesidad de dotar de estructura a una realidad que, hasta ahora, se manifestaba de forma orgánica. La creación de este órgano permanente busca evitar que la multiculturalidad se limite a una estadística demográfica, transformándola en un activo de cohesión. Al permitir que los colectivos residentes participen en el diseño de las políticas públicas, el consistorio intenta mitigar los riesgos de fragmentación social, apostando por un modelo de gobernanza donde la diversidad cultural se integre en la identidad del municipio como un elemento de estabilidad y desarrollo a largo plazo.