
Adeje revive la subida de la Virgen: "Qué sintieron al llevarla"
La Escuela Municipal de Folclore de Adeje revive la historia y devoción a la Virgen a través de la música, el baile y un cortometraje que explora los sentimientos de quienes la subieron al pueblo.
¿Qué sintieron al subir la Virgen?
El último ensayo siempre es a última hora. Este año, con una llovizna de otoño. Bajo las luces cálidas de la Plaza de España, cuando ya la gente se iba, el grupo de la Escuela Municipal de Folclore de Adeje subió al escenario. El pueblo ya estaba pensando en el día grande y guardando energías.
Este año, las Fiestas Lustrales y las Patronales coincidieron, juntando la seriedad de la tradición con la alegría popular. Y en medio de todo esto, presentaron "Acervo", un espectáculo que cerró las fiestas por todo lo alto. Pero no fue solo música y baile, sino una búsqueda cultural que recupera el eco de los cantos antiguos de antes de la llegada de los españoles, que un ingeniero italiano, Leonardo Torriani, recogió en el siglo XVI. ¿Entendemos de verdad lo que llamamos "nuestro"?
La Escuela Municipal de Folclore de Adeje, que organiza el Festival Folclórico, cumple 37 años, muchos de ellos dedicados a esta tarea.
Empezaron en abril de 1988 como algo pequeño. Nuria Esther Morales y María Esther Urbano, las fundadoras, lo recuerdan bien: “Empezamos todos como alumnos. Unos tocaban, otros bailaban. Éramos jóvenes y nos atrevíamos a todo. En la primera fiesta ni siquiera teníamos trajes propios, ¡nos los prestaron de La Orotava!”, cuentan.
No tenían muchas cosas. Ensayaban en sitios viejos, usaban guitarras antiguas, pero hicieron del folclore una forma de aprender a ser ciudadanos. “Lo hicimos porque queríamos”, dice Nuria, orgullosa. “Mi hermano y yo llegamos con una guitarra rota; si uno tocaba, el otro bailaba.”
Lo que empezó como un curso se convirtió en algo fundamental para la identidad cultural de Adeje. En 1988 empezaron a organizar el festival folclórico. Y hasta ahora siguen con la misma pasión.
José Alberto Gómez, el director musical, y Sergio Sosa, el jefe del grupo de baile, han empezado una nueva etapa en la que el folclore no es solo un espectáculo, sino una forma de contar historias. “Casi nunca hacemos un festival solo para cantar o bailar”, dice Gómez. “Siempre hay una historia que lo une todo.”
Este año, además de "Acervo", el grupo presentó un corto que cuenta la devoción a la Virgen desde el siglo XVIII. Los miembros del grupo se convirtieron en actores: hicieron de campesinos, marineros, piratas. “Investigamos qué frutas se comían en esa época para usarlas en la obra”, explican. La historia cuenta cómo apareció la Virgen, cómo unos pescadores la robaron y cómo la subieron a Adeje para protegerla de los ataques de los piratas. “No sabemos si pasó así exactamente, pero este corto nos hace pensar en qué escucharon, qué sintieron los que la subieron por esos caminos.”
El grupo ha recorrido la isla aprendiendo de cada pueblo: las folías en Arico, los tanganillos en Icod el Alto, malagueñas, seguidillas, polkas. “Hemos colaborado con otras asociaciones y aprendido de sus costumbres”, dice Esther, contenta.
Hoy, la escuela tiene más de 100 alumnos, desde adolescentes de 15 años hasta personas mayores de 78. “En Canarias el folclore está muy vivo. Es probablemente la región de España donde más se cuida”, dice José Alberto.
Y no solo cantan y bailan. También estudian, investigan y buscan información. Uno de los proyectos más importantes ha sido recuperar la ropa tradicional de la zona de Chasna, basándose en dibujos que hizo el británico Alfred Diston en el siglo XIX. El alcalde José Miguel Rodríguez Fraga pidió la opinión de artesanos como Juan de la Cruz y Luis Dávila, que propusieron un traje lo más parecido posible a la ropa que se usaba antes: nada de trajes bonitos para turistas, sino ropa que contara cómo vivían.
“Recuperar la vestimenta es recuperar el respeto a nuestros mayores”, dice Esther.
Para los que están en el grupo, el festival anual es como un examen final: ensayan desde mayo, cuidan hasta el último detalle y lo hacen con mucho respeto. Pero también saben lo que significa.
“Fuimos a Ibiza y la gente está empezando ahora a buscar su identidad cultural. Nosotros ya sabemos quiénes somos”, dice José Alberto. “Y eso es muy importante.”
Este año participó la Asociación Cultural Nuestra Señora de los Remedios, de Ciudad Real, con una representación de las bodas mozárabes manchegas, y nos enseñó que las diferencias no son tan importantes. Las raíces son las mismas.
Y como anécdota, cuentan que Quevedo, el cantante, invitó al grupo folclórico de Los Gofiones a su concierto de fin de gira en Gran Canaria. “Eso es increíble”, dice uno de los miembros. “Es la prueba de que lo nuestro no es algo del pasado, sino que está vivo ahora.”
El folclore no es algo antiguo y aburrido. En Adeje, sigue siendo una forma de resistir y de contar quiénes somos.