
Adeje solicita ampliar la protección del Sitio de Interés Científico de La Caleta-Diego Hernández
El Ayuntamiento de Adeje ha solicitado formalmente al Gobierno de Canarias y al Cabildo de Tenerife ampliar la protección del Sitio de Interés Científico de La Caleta-Diego Hernández para frenar la presión urbanística y garantizar la conservación de su ecosistema.
La reciente decisión del Pleno del Ayuntamiento de Adeje de solicitar una mayor protección para el Sitio de Interés Científico de La Caleta-Diego Hernández marca un punto de inflexión en la gestión del litoral tinerfeño. Tal y como recoge la información difundida por el consistorio, la corporación municipal ha aprobado, con el respaldo mayoritario de los grupos políticos —a excepción de la abstención de Vox—, instar al Gobierno de Canarias y al Cabildo de Tenerife a iniciar los trámites técnicos y jurídicos necesarios para ampliar los límites de este enclave, actualmente restringido a 78,3 hectáreas.
El trasfondo de esta iniciativa responde a una preocupación creciente por la viabilidad ecológica de un espacio que, pese a su catalogación como Área de Sensibilidad Ecológica, se encuentra asfixiado por la expansión urbanística y la presión turística del sur de la isla. La propuesta municipal trasciende las labores de limpieza o vigilancia esporádica, planteando una estrategia de ordenación territorial que busca integrar terrenos colindantes, incluso aquellos que presentan un estado de degradación previo, con el fin de restaurar su valor paisajístico y evitar el aislamiento biológico del área protegida.
Desde una perspectiva técnica, el acuerdo pone el foco en la Ley 4/2017, solicitando la creación de una zona periférica de protección. Esta figura jurídica es clave para establecer un colchón de seguridad que amortigüe los impactos externos y mejore la conectividad de los hábitats. La urgencia de esta medida se justifica por la fragilidad de los ecosistemas presentes, que incluyen comunidades de aves marinas, flora halófila y formaciones de tabaibales y cardonales, elementos que corren el riesgo de verse degradados si el enclave termina asumiendo funciones de playa urbana.
El Ayuntamiento de Adeje ha subrayado que las intervenciones recientes del Cabildo, centradas en la retirada de residuos y la restauración de senderos, resultan insuficientes ante la magnitud de las amenazas. Por ello, el pliego de demandas incluye la exigencia de estudios ambientales periódicos que permitan monitorizar el estado de la biodiversidad y los valores geológicos, garantizando que las decisiones políticas se basen en datos actualizados y no en medidas reactivas.
Este movimiento institucional busca, en última instancia, revertir la percepción de Diego Hernández como un simple recurso recreativo. El historial reciente de desalojos por acampadas ilegales y eventos no autorizados ha evidenciado la vulnerabilidad de la zona, obligando a las administraciones a replantear su modelo de uso público. La pelota está ahora en el tejado del Ejecutivo regional y de la institución insular, quienes deberán determinar si el valor patrimonial de este tramo de costa prevalece sobre las presiones urbanísticas que han definido el desarrollo del sur de Tenerife en las últimas décadas.