Acorán Hernández: de campeón a entrenador tras dos décadas en la élite.

Acorán Hernández: de campeón a entrenador tras dos décadas en la élite.

Recurso: El Día

El halterófilo tinerfeño Acorán Hernández Mendoza, subcampeón de Europa y 14 veces campeón de España, se retira de la élite tras más de veinte años para iniciar una nueva etapa como entrenador principal en Testa Training.

Acorán Hernández Mendoza (Los Silos, 1990) se despide de la halterofilia española después de más de veinte años en la élite. Lo hace con una reflexión que compartió en sus redes: "Los verdaderos límites no están en la barra, ni en las competiciones… están solo en nuestra mente". Es una despedida sincera, que muestra que ha sabido ver su camino con claridad. El levantador tinerfeño se retira sabiendo bien quién es, de dónde viene y todo lo bueno que el deporte le ha aportado.

Acorán fue subcampeón de Europa y ganó 14 campeonatos de España. Fue uno de los levantadores más constantes de su generación y, sin duda, de la historia de Canarias. Se retira un deportista que siempre creyó que el éxito de verdad está en el "proceso", no solo en el resultado. También valoró mucho a las personas que lo acompañaron y la paz de saber que lo dio todo. Se va "con gratitud y orgullo", consciente de haber sido parte de "una de las mejores épocas de levantadores de la historia de España".

Pero Acorán no se aleja del deporte. Al contrario, ahora será el entrenador principal en Testa Training. Él mismo confiesa que "siempre le ha gustado ayudar a la gente", una frase que resume su forma de ver el deporte. Desde que empezó en el club, pasando por el CrossFit y la planificación online, su deseo de enseñar siempre ha estado presente.

Por eso, este cambio no ha sido difícil, sino muy natural. Acorán sigue haciendo lo que le apasiona, pero ahora desde otra posición. Ahora lidera, acompaña y guía a otros en un camino que él ya conoce muy bien. Según contó a EL DÍA, esta transición se venía preparando desde hace tiempo. Reconoce que es "un cambio grande", pero lo ve más como una evolución en su carrera que como algo personal que le haya afectado. Lo que más le ha costado es "no tener que ir tantas veces al gimnasio".

Repasar la carrera de Acorán Hernández es ver más de veinte años de esfuerzo, sacrificio y crecimiento. Desde sus inicios hasta convertirse en una figura clave de la halterofilia española. Su camino no fue fácil. Hubo victorias, sí, pero también momentos difíciles, lesiones, dudas y sacrificios. "Tuve muchos momentos muy buenos, muy malos y de todo se aprende", dice. Gracias a ese aprendizaje constante, el levantador tinerfeño entendió que para conseguir algo hay que pasar por todo el proceso. "Tienes que pasar por todo para luego valorar", reflexiona. Y en ese camino, hubo una competición que lo cambió todo: el Campeonato de Europa de Ereván, en 2023. Allí fue subcampeón de Europa en el total olímpico, ganó un bronce en arrancada y batió varios récords de España, viviendo uno de los momentos más brillantes de su carrera.

Para él, ese fue el logro más importante de su vida deportiva. Una competición donde todo salió perfecto, donde "todo fluía": el entrenamiento, su forma física, su mente. Todo estaba alineado. "Creía en mí, creía en todo lo que había hecho", explica, con la seguridad de quien sabía que "algo grande" iba a ocurrir. Y así fue. Acorán convirtió en realidad algo que había visualizado y practicado una y otra vez en su mente, una imagen que finalmente se hizo real en la tarima.

Eso sí, llegar a Ereván no fue nada sencillo. Acorán había dejado el Centro de Alto Rendimiento (CAR) de Madrid, tenía lesiones importantes y había cambiado por completo su forma de entrenar. Volvió a casa, se alejó del ambiente protegido del CAR y decidió ser su propio "entrenador, psicólogo y nutricionista". Fue un proceso de autoaprendizaje, usando todo lo que había aprendido de grandes profesionales durante su carrera.

Llegó al Campeonato de Europa sintiendo que había superado obstáculos mucho más grandes que el peso de la barra. Esa semana en Armenia, Acorán se sintió "feliz y tranquilo", con un solo objetivo: competir y demostrar "lo que había trabajado en silencio". Él mismo reconoce que fueron "cuatro meses de los mejores a nivel profesional" de toda su vida.

Si pudiera hablar con el Acorán que empezaba a levantar pesas, su mensaje sería claro: "que tenga paciencia y que crea en el proceso". Recuerda lo difícil que es vivir en una época donde se buscan resultados inmediatos. Durante su carrera, vio a muchos deportistas conseguir éxitos rápidos, pero que no duraban. "Se apagaban muy rápido", comenta. Por eso, valora a quienes supieron trabajar a largo plazo, resistir y construir día a día con constancia. Para él, esos son los que de verdad llegan lejos. Creer en el camino, confiar en el esfuerzo diario y entender que los resultados llegan a su debido tiempo. Esa es, quizás, la lección más importante que nos deja Acorán Hernández Mendoza.