
Acerina González se reincorpora al Ayuntamiento de Guía de Isora como concejala no adscrita
La concejala Acerina González se ha reincorporado al Ayuntamiento de Guía de Isora como edil no adscrita tras un largo periodo de baja, aclarando que sus denuncias previas se referían a un entorno laboral hostil y no a violencia doméstica.
La reincorporación de Acerina González a la actividad plenaria del Ayuntamiento de Guía de Isora marca un punto de inflexión en la convulsa legislatura del municipio tinerfeño. Tal y como recoge la información difundida recientemente, la edil ha formalizado su retorno a la corporación bajo la condición de concejala no adscrita, un movimiento que se produce tras un largo periodo de ausencia que se prolongó desde febrero de 2025, fecha en la que inició su baja laboral.
En el marco de este retorno, la representante pública ha ejercido su derecho de rectificación al amparo de la Ley Orgánica 2/1984, precisando que sus denuncias previas no aludían a episodios de violencia física o psicológica en el ámbito doméstico, sino a un entorno de trabajo marcado por el hostigamiento y el deterioro de las relaciones profesionales. Esta aclaración busca delimitar el alcance de sus acusaciones, centradas en lo que ella define como un clima laboral adverso, una cuestión que ya había sido objeto de una comparecencia ante los medios en julio de 2025, cuando hizo pública su ruptura con el grupo municipal del Partido Popular.
El proceso administrativo que ha culminado en su actual estatus ha sido complejo. Según la documentación aportada por la propia interesada, el 25 de junio de 2026 se registró una solicitud para regularizar su situación como concejala no adscrita, mientras que el 30 de julio formalizó su renuncia definitiva a cualquier responsabilidad delegada o función ejecutiva. Este trámite fue refrendado mediante una resolución de Alcaldía, cuya publicación en el Boletín Oficial de la Provincia el pasado 14 de agosto, puso fin a la vinculación competencial que González Prieto mantenía con el equipo de gobierno.
Este caso pone de relieve la fragilidad de las mayorías en las administraciones locales cuando se producen fracturas internas en los grupos políticos. La figura del concejal no adscrito, regulada por la Ley de Bases del Régimen Local, suele ser el resultado de crisis de confianza que, como en este supuesto, derivan en una reconfiguración de las tareas de gobierno y en una alteración de la dinámica de los plenos. La salida de González del grupo Popular en julio de 2025 y su posterior inactividad presencial hasta la fecha actual ilustran la parálisis que este tipo de conflictos internos puede generar en la gestión municipal, dejando ahora un escenario donde la edil, despojada de competencias, se reintegra a la vida política local desde una posición de independencia.