
Acerina González regresa al Ayuntamiento de Guía de Isora como concejala no adscrita tras 18 meses de baja
La concejala Acerina González Prieto se reincorpora al Ayuntamiento de Guía de Isora como edil no adscrita tras una prolongada baja médica y su ruptura definitiva con el Partido Popular.
La reincorporación de Acerina González Prieto a la corporación municipal de Guía de Isora marca el epílogo de una prolongada crisis institucional que ha mantenido en vilo la estabilidad del grupo de gobierno local. Tal y como ha desvelado Diario de Avisos, la edil ha formalizado su retorno a la actividad pública tras un periodo de baja médica de más de dieciocho meses, una etapa marcada por una profunda ruptura con su formación política de origen, el Partido Popular.
El desenlace administrativo de este conflicto se materializó el pasado 14 de agosto, fecha en la que el Boletín Oficial de la Provincia (BOP) dio cuenta de una resolución de Alcaldía dictada a finales de julio. Este acto administrativo supuso la retirada definitiva de las competencias en Patrimonio Histórico y Formación que González Prieto aún ostentaba, formalizando así su transición hacia la condición de concejala no adscrita. Este estatus, regulado por la Ley de Bases del Régimen Local, impide que los ediles que abandonan su grupo político original puedan beneficiarse de los derechos económicos y organizativos asociados a los grupos municipales, una medida diseñada para combatir el transfuguismo y garantizar la disciplina de partido.
La cronología de este retorno revela una voluntad clara por parte de la interesada de desvincularse de cualquier responsabilidad ejecutiva. Tras recibir el alta médica el 16 de junio de 2026, la concejala instó al Consistorio a clarificar su situación jurídica. Ante la ausencia de una respuesta que satisficiera sus pretensiones, González Prieto presentó un segundo requerimiento el 30 de julio, en el que renunciaba de manera irrevocable a cualquier delegación de gobierno, reafirmando su voluntad de ejercer su mandato exclusivamente desde la independencia política.
Este episodio tiene su raíz en febrero de 2025, cuando la edil inició su baja laboral alegando un cuadro de ansiedad derivado, según sus propias manifestaciones, de un entorno de trabajo hostil dentro de las filas populares. Meses después, en julio de ese mismo año, oficializó su salida del grupo municipal, una decisión que precedió a su prolongada ausencia en los plenos.
Más allá de la resolución administrativa, el caso mantiene una vertiente judicial activa, dado que la denuncia original por las condiciones laborales sufridas sigue su curso en los tribunales. Por su parte, la concejala ha manifestado su intención de cerrar esta etapa, descartando cualquier aspiración de continuidad en la vida pública o vinculación futura con otras siglas políticas, lo que sugiere que su presencia en el pleno municipal será, previsiblemente, de carácter transitorio hasta el final del presente mandato.