
Hallan una narcolancha sumergida en la costa de Güímar, en Tenerife
Las autoridades investigan el hallazgo de una embarcación semirrígida, posiblemente vinculada a actividades ilícitas, que apareció frente a la costa de Güímar tras permanecer sumergida varios meses.
La aparición de una embarcación semirrígida en el litoral de Güímar, en el sureste de Tenerife, ha puesto de manifiesto la persistente problemática de las rutas marítimas utilizadas para actividades ilícitas en el archipiélago. Tal y como ha informado la Policía Local de la zona, el hallazgo se produjo el pasado martes, activando un protocolo de vigilancia en colaboración con Salvamento Marítimo ante la sospecha de que se trate de una unidad empleada habitualmente para el tráfico de drogas o la inmigración irregular.
El estado del casco ofrece pistas determinantes sobre el tiempo que la nave ha permanecido bajo el agua. El análisis de las imágenes captadas por los drones policiales revela una colonización biológica avanzada, lo que, según el criterio de expertos en biología marina, sitúa el periodo de inmersión en una horquilla de entre uno y tres meses. Este dato sugiere que la embarcación podría haber estado sumergida en un punto distinto antes de emerger a escasos cincuenta metros de la costa tinerfeña, un fenómeno que obliga a las autoridades a evaluar tanto su origen como su trayectoria reciente.
Más allá de las implicaciones delictivas, la prioridad actual de los servicios de emergencia es mitigar el riesgo que este objeto supone para la seguridad de la navegación en la zona. Aunque se ha planteado su retirada, ya sea mediante una maniobra de remolque o a través de una extracción desde tierra firme, las condiciones meteorológicas adversas registradas hasta la tarde del miércoles han impedido ejecutar cualquier operación de recuperación. La gestión de estos restos no solo responde a una necesidad de limpieza del litoral, sino que constituye un paso fundamental para las investigaciones sobre el uso de este tipo de embarcaciones de alta velocidad en las aguas canarias, cuya presencia es un indicador constante de la presión que ejercen las redes de tráfico ilícito en la región.