En Tenerife juzgan a tres marroquíes por un brutal ataque con cuchillo en un tranvía.

En Tenerife juzgan a tres marroquíes por un brutal ataque con cuchillo en un tranvía.

Recurso: El Día

En Tenerife, tres marroquíes están siendo juzgados por un brutal ataque con cuchillo a un compatriota en un tranvía, ocurrido en agosto de 2024.

No fue solo un empujón, sino una verdadera bestialidad. Tres se abalanzaron sobre el chico, y él solo pudo cubrirse con las manos para no recibir aún más puñaladas. Así describió el suceso uno de los testigos en el juicio.

El lunes, en Santa Cruz de Tenerife, se juzgó a tres jóvenes de Marruecos. Se les acusa de intento de asesinato. En agosto de 2024, apuñalaron brutalmente con un cuchillo a un compatriota suyo en un tranvía en Tenerife. El chico sobrevivió, pero las cicatrices en la cara y el cuello le recordarán para siempre aquel horror.

El fiscal pide 10 años de prisión para cada uno de los agresores. Dado que los tres se encuentran ilegalmente en España, el fiscal quiere que sean deportados después de cumplir una parte de la condena. La defensa no negó el hecho del ataque, porque en el juicio se mostraron vídeos del tranvía y de la parada de Las Mantecas. En el vídeo se ve claramente cómo ocurrió todo alrededor de las 22:00 horas del 12 de agosto de 2024 y qué armas se utilizaron.

Los abogados insisten en que sus defendidos, si son declarados culpables, deben ser juzgados no por intento de asesinato, sino por causar lesiones corporales graves. Uno de los abogados incluso declaró que su cliente no participó en el ataque en el vagón del tranvía, sino que solo se unió a la pelea en la parada.

Los tres acusados dicen que atacaron al chico porque, unos días antes, había robado la casa que habían ocupado ilegalmente cerca de la parada de Las Mantecas. Esa noche bebieron, tomaron pastillas y fueron en tranvía a La Laguna para comprar algo para cenar. Afirman que se encontraron con la víctima por casualidad. Uno de los agresores dijo que la víctima es "conocida por su crueldad" y "siempre lleva cuchillos consigo". Asegura que fue la víctima quien sacó primero un cuchillo, que él logró arrebatarle. Entonces, él y un compañero empezaron a golpear al chico, mientras que el tercero se quedó junto a la puerta del tranvía. Añadió que, en el fragor de la pelea, otro agresor le arrebató el cuchillo y empezó a "arañar" a la víctima. "No lo apuñaló, solo lo arañó", aseguró.

Pero un testigo, que intentó detener a los agresores, contó otra versión. Aseguró que "uno de los agresores sacó un cuchillo pequeño, como para pelar verduras, y los otros dos sujetaban a la víctima". Afirma que reconoció a los agresores en la comisaría de policía sin ninguna duda. "Uno de ellos, el más agresivo, llevaba gafas y sujetaba el cuchillo", dijo el testigo.

El acusado al que señaló el testigo lo interrumpió y negó que llevara gafas ese día. El testigo respondió que, tal vez, las había perdido durante la pelea, pero que recordaba perfectamente que llevaba gafas. El juez ordenó al acusado que se callara y al testigo que no discutiera con él. El caso es que el propio acusado había dicho que "necesitaba gafas" con muchas dioptrías para ver bien. Y reconoció que, debido a su mala vista, no podía ver bien lo que estaba pasando durante la pelea.

La víctima, que actualmente se encuentra en prisión por otros delitos, testificó con las manos esposadas, al igual que sus agresores. Dijo que solo conocía a estas personas de vista, porque lo habían golpeado el verano pasado. Su rostro estaba desfigurado por las cicatrices, pero, a la pregunta del abogado sobre una de las cicatrices, reconoció que no se la habían causado estos acusados, sino otra persona en una pelea que tuvo lugar unos días antes del ataque en el tranvía.