
El entrenador de 33 años del "Marino": el técnico más joven del club histórico de Tenerife.
Cristian Castelo, de 33 años y el entrenador más joven del Marino, busca crear un equipo reconocible y capaz de competir contra cualquier rival en el grupo canario de la Tercera Federación.
En el fútbol, la experiencia siempre se ha considerado muy importante, casi obligatoria para un entrenador de cualquier equipo que aspire al éxito. Se cree que los años pasados en el campo o cerca de él proporcionan un conocimiento que no se puede obtener de otra manera. Pero a veces surgen figuras que demuestran que la juventud también puede ser una ventaja. Un ejemplo de ello es Cristian Castelló, el entrenador de 33 años del Marino, un equipo conocido de Tenerife. Es el entrenador más joven del Grupo Canario de la Tercera Federación.
Para entender la importancia de esto, hay que saber qué tipo de club es el que entrena. El Marino es un equipo con mucha historia. Por ejemplo, es el que más temporadas consecutivas ha jugado en la Tercera División en la provincia de Santa Cruz. Y esto basta para comprender la responsabilidad que recae sobre el entrenador de este equipo. Por lo tanto, el nombramiento de Castelló no fue una decisión casual o irreflexiva. La directiva del equipo cree en su visión, en sus métodos de trabajo y reconoce sus logros en su corta pero intensa carrera. Antes de esto, devolvió al equipo juvenil de Las Américas a la Liga Nacional.
Castelló creció en El Médano. Allí, en la escuela de Granadilla de Abona, empezó a entrenar a equipos infantiles y juveniles. Luego trabajó durante dos años en el CD Tenerife, donde preparó a jóvenes jugadores para el primer equipo. Después, trabajó en varios proyectos juveniles, donde siguió desarrollando sus habilidades como entrenador. Uno de estos lugares fue el Armepalmas, donde entrenó a un equipo juvenil recién creado. Más tarde se incorporó al Buzanada, un club que se convirtió en una etapa importante de su carrera. Allí conoció a Enrique Batata, un coordinador que más tarde propuso su candidatura a la directiva del Marino.
En el Marino, logró un éxito significativo cuando entrenó al equipo juvenil. Tuvo que crear un equipo casi desde cero, ya que acababa de descender de la División de Honor. No fue fácil, ya que solo quedaban tres jugadores de la temporada anterior. Tuvo que fichar a jugadores jóvenes y a algunos jugadores del Buzanada con los que ya había trabajado. Como resultado, el equipo regresó a la máxima categoría de forma anticipada, a falta de cinco jornadas para el final.
No se convirtió en entrenador del primer equipo del Marino de inmediato. Al final de la temporada anterior, ayudó a Willy Barroso cuando este decidió dejar el cargo. Cuando Barroso anunció su marcha definitiva, el Marino, a pesar de contar con entrenadores más experimentados, decidió confiar el equipo al joven Castelló. "Sé que había entrenadores con más experiencia y mejor currículum, pero el club decidió darme una oportunidad porque les gustó mi trabajo", dijo Castelló. Con el apoyo del director deportivo, Alejandro González Léa, comenzó la etapa más importante de su carrera.
Hacerse cargo de un equipo histórico podría haber sido una tarea difícil, pero Castelló la ha afrontado con una calma sorprendente. Dice que no se alegra demasiado por las victorias ni se entristece demasiado por las derrotas. Y es en esta calma donde se basa su liderazgo. "No imponemos nada, simplemente explicamos lo que creemos que nos ayudará a ganar y lo hacemos basándonos en el conocimiento", dice. Dado que tiene casi la misma edad que muchos de sus jugadores, podría tener problemas de autoridad. Pero Castelló elige otro camino. Intenta convencer y explicar, en lugar de mandar. No es de extrañar que, al hablar de ejemplos a seguir, mencione a Éder Sarabia.
En cuanto a la presión, Castelló intenta no dramatizar la situación y se mantiene pragmático. "Estoy tranquilo, sé que todo depende de las victorias y los resultados, y si no los consigo, tendré que irme, como en cualquier otro equipo", dice. Su objetivo es crear un Marino con un estilo de juego propio, que sea reconocible y que permita al equipo competir contra cualquier rival.
Cuando se le pregunta por los objetivos de la temporada, Castelló responde con cautela, pero con ambición. Entiende que en esta liga hay muchos equipos fuertes, que entrenan casi como profesionales y que tienen presupuestos más elevados. Por lo tanto, quiere enseñar a sus jugadores a "competir cada semana" y ver "hasta dónde pueden llegar en febrero o marzo". No habla de ascenso directo ni de play-off, pero quiere crear un equipo que pueda plantar cara a cualquiera. Por ahora, la temporada ha comenzado con una derrota en casa contra el San Fernando (0-1) y una victoria a domicilio contra el San Bartolomé (2-3).