
Tenerife: la belleza mortal de la cueva de El Tanconcito, donde han muerto siete turistas.
En Tenerife, la cueva de El Tanconcito, a pesar de su belleza, es un lugar mortalmente peligroso debido a las corrientes submarinas y las olas que arrastran al agua, por lo que está prohibido nadar allí bajo pena de multa.
Las Islas Canarias son de una belleza increíble, pero también entrañan peligro. Aquí hay acantilados escarpados, profundos desfiladeros, cuevas volcánicas y más de 1500 km de costa, donde las olas y corrientes traicioneras hacen estragos. Y también están los bufaderos, cuevas que "respiran" con cada ola.
A esto hay que añadir los cambios bruscos de tiempo, las tormentas de polvo, el calor en las montañas, la arena resbaladiza en las laderas y los estrechos senderos sobre los abismos. El resultado es un lugar hecho para la fotografía, pero al mismo tiempo muy peligroso si no se presta atención a las advertencias o se subestima el océano.
El mayor peligro acecha en las piscinas y cuevas marinas, que arrastran al agua, en las playas con corrientes submarinas, cerca de acantilados inestables, en desfiladeros que se llenan de agua al instante después de la lluvia y en cuevas sin ventilación, donde es fácil perderse.
Uno de estos lugares es la cueva de El Tancón, en Tenerife. Se trata de una cueva marina, o bufadero, y probablemente el lugar más peligroso de la isla. No es sólo una piscina natural, sino un verdadero mecanismo que arrastra y golpea con las olas. La cueva ha sido excavada por el mar y está conectada con el océano a través de grietas y un agujero en la parte superior.
Cuando las olas rompen contra las rocas, el agua entra y sale de la cueva con fuerza, creando corrientes, remolinos y cambios bruscos en el nivel del agua. Esto puede arrastrar, ahogar o golpear a cualquiera que se encuentre dentro. Aunque el agua parezca azul y tranquila, el riesgo aquí es extremadamente alto.
Está prohibido bañarse en El Tancón desde 2021, y se multa por ello. El Ayuntamiento de Santiago del Teide ha instalado vallas y señales que advierten del peligro de ahogamiento y desprendimientos. La multa por infringir la norma es de 300 euros. Y no es por capricho, ya que en los últimos 10 años han muerto aquí 7 personas, ¡y cuántas han sido rescatadas y heridas por caídas y golpes contra las rocas!
El escenario es siempre el mismo: los turistas se sienten atraídos por la belleza del lugar, el agua "tranquila" y el repentino cambio de las olas, que transforma la cueva en una trampa mortal.
El Tancón es un lugar increíblemente bello. Recuerda a una pequeña catedral de lava abierta al Atlántico. Paredes de basalto pulidas por las olas, una bóveda que deja pasar la luz y tiñe el agua de increíbles tonos de azul, y una superficie de agua espejada que, durante la marea alta, crea espuma e hipnóticos remolinos.
La forma de las rocas, con sus crestas y coladas de lava, cuenta el pasado volcánico de la isla. Cada marea cambia el color y el sonido de este lugar.
Los alrededores de Puerto de Santiago y los acantilados de Los Gigantes completan el cuadro con puestas de sol anaranjadas y violetas, el olor a sal marina y una sensación de paz y fuerza que sólo se puede sentir en el oeste de Tenerife. Para los amantes de la fotografía, hay magníficas tomas desde el paseo marítimo: texturas de lava, piscinas con vida marina y el mar rompiendo contra las rocas. Desde fuera, El Tancón es una auténtica belleza atlántica.
Si busca un lugar seguro para nadar, elija playas o piscinas con socorristas y acceso controlado. Evite las piscinas y cuevas peligrosas, sobre todo cuando haya olas.
El Tancón es un lugar para contemplar, no para nadar. Su belleza es engañosa y la dinámica de las olas lo hace muy peligroso. Por lo tanto, disfrútelo con respeto y sólo desde fuera.