Desarticulada la Banda de Añaza por secuestro, asesinato y soborno al testigo.

Desarticulada la Banda de Añaza por secuestro, asesinato y soborno al testigo.

Recurso: El Día

La Policía Nacional desarticula la Banda de Añaza con 12 detenidos, ocho en prisión, por el asesinato de Alberto González Padrón y el secuestro de León en un "vuelco de droga" orquestado por su líder, "El Caca".

La Policía Nacional sospecha que la Banda de Añaza ofreció una gran suma de dinero a León, el único superviviente de una emboscada en la que él y Alberto González Padrón fueron secuestrados y torturados. Alberto, conocido como "Albertito" y vecino de El Cardonal, murió a golpes.

El objetivo de la banda era que León no contara a la policía lo sucedido, evitando así que se implicara a todos sus miembros.

Casi tres meses después de los hechos, la policía confirma que el cerebro de la emboscada, el secuestro y la muerte de Alberto fue el líder de la banda, Aarón Vargas, conocido como "El Caca".

El caso salió a la luz el pasado 30 de julio, cuando Moisés Baute ("Moi El Orejas") y Jonathan Martín ("Johnny El Gordo"), los dos primeros detenidos en la operación, se entregaron en una comisaría de Santa Cruz de Tenerife.

Llevaban en un coche el cuerpo sin vida de Alberto González y a León, gravemente herido por el secuestro. Baute y Martín confesaron ser los autores.

Pero el día anterior, la pareja de Alberto ya había denunciado su desaparición, y los investigadores de Homicidios empezaron a buscar a todos los implicados y a entender la gravedad de lo ocurrido.

Finalmente, la Policía Nacional ha detenido a 12 hombres de la Banda de Añaza, acusados de asesinato, secuestro, lesiones graves y pertenencia a una organización criminal.

Las detenciones se hicieron en varias fases, después de semanas de investigación y análisis de información.

Para el Grupo de Homicidios, todo apunta a que Aarón Vargas tendió una trampa a las víctimas. La razón: una supuesta "vuelco de droga", que es como se llama al robo de estupefacientes entre bandas de traficantes.

Así, un miembro de la Banda de Añaza contactó con Alberto y León para simular una compraventa de droga y así atraerlos a una finca en Agache, Güímar.

El 1 de agosto, la policía registró dos lugares. Primero, la finca de Lomo de Mena (Güímar), donde se cree que ocho miembros de la banda agredieron inicialmente a las víctimas y las trasladaron.

El segundo registro fue en un garaje de Santa María del Mar (Santa Cruz de Tenerife). Allí, las víctimas estuvieron retenidas contra su voluntad durante más de 24 horas. Uno de ellos permaneció maniatado todo el tiempo.

En ese garaje, Alberto González Padrón murió a causa de las brutales heridas.

El 8 de agosto, León, el superviviente, pudo declarar. Había recibido amenazas de muerte, por lo que se montó un dispositivo especial de seguridad policial para protegerlo antes y durante su testimonio.

Durante todo este tiempo, León ha temido por su vida y se ha escondido en varias ocasiones para evitar que lo mataran.

La Banda de Añaza estaba formada por al menos doce personas, con una estructura jerárquica clara y roles definidos para cada miembro.

Como en otras bandas, el líder y sus ayudantes decidían cómo llevar a cabo los secuestros y las agresiones: elegían los lugares, los coches, los participantes y las armas. Otros miembros se encargaban de vigilar a las víctimas, limpiar la escena del crimen, esconder pruebas o encubrir lo sucedido.

Se cree que la banda ofreció una gran suma de dinero al superviviente para que no contara lo que había visto y sufrido.

Tras varios meses de trabajo, el Grupo de Homicidios detuvo a los doce miembros de esta organización criminal y considera que ha desmantelado su estructura.

De los doce detenidos, ocho han ingresado en prisión provisional a la espera de juicio.

La investigación sigue abierta y no se descartan más detenciones.