Agustín Riera, el waterpolista de 78 años que desafía los límites de la longevidad deportiva

Agustín Riera, el waterpolista de 78 años que desafía los límites de la longevidad deportiva

Recurso: El Día

El waterpolista catalán de 78 años Agustín Riera se ha convertido en el español de mayor edad en participar en un Campeonato de Europa, evidenciando la necesidad de ampliar las categorías para veteranos en el deporte nacional.

La longevidad deportiva en la alta competición ha encontrado un nuevo referente en la figura de Agustín Riera, un waterpolista de 78 años que ha redefinido los límites de la actividad física en la tercera edad. Tal y como recoge el diario El Día, este deportista catalán, afincado en Tenerife desde hace casi cuatro décadas, ha logrado inscribir su nombre en los registros históricos al convertirse en el jugador español de mayor edad en participar en un Campeonato de Europa de waterpolo.

El caso de Riera trasciende la anécdota personal para poner sobre la mesa una carencia estructural en el deporte nacional: la falta de categorías adaptadas para veteranos de edad avanzada. Mientras que en otros países europeos la oferta competitiva se segmenta para permitir la continuidad de atletas de más de 70 u 80 años, en España la clasificación de veterano suele agrupar a deportistas desde edades mucho más tempranas, lo que genera una brecha física insalvable que, a menudo, fuerza una retirada prematura. Esta realidad fue precisamente la que impulsó a Riera a aceptar la oferta del SV Cannstatt alemán, equipo con el que compitió en Bratislava tras recibir propuestas de clubes de diversos puntos del globo, desde Australia hasta Estados Unidos.

La trayectoria de Riera, marcada por una vinculación familiar histórica con el waterpolo —tanto su padre como su hermano fueron internacionales—, se divide entre su Martorell natal y su residencia en las Islas Canarias. Tras una etapa de desconexión deportiva durante su madurez profesional, el retiro laboral supuso el catalizador para su retorno a las piscinas. Actualmente, su rutina combina la natación de fondo, con un volumen anual de 600 kilómetros, y una disciplina de vida austera que él mismo identifica como el pilar de su rendimiento.

La experiencia en Bratislava, donde obtuvo una medalla de bronce, ilustra la complejidad de la logística en el deporte máster internacional. Integrado en una plantilla multicultural y multilingüe, Riera superó las barreras idiomáticas y la falta de entrenamientos conjuntos mediante una rápida adaptación táctica. Este éxito no es un punto final, sino un paso intermedio en su calendario, que ya tiene marcado como próximo objetivo el Mundial Máster que se celebrará el próximo año en Budapest. Su caso subraya una tendencia creciente: la búsqueda de una longevidad activa que desafía los prejuicios sobre el envejecimiento y que, en palabras del propio deportista, entiende la práctica deportiva como una forma de afrontar la vida con determinación.