Kiko Ratón, leyenda del fútbol tinerfeño, sigue jugando a los 49 años.

Kiko Ratón, leyenda del fútbol tinerfeño, sigue jugando a los 49 años.

Recurso: El Día

A sus 49 años, Kiko Ratón sigue jugando al fútbol en la Regional Preferente, demostrando su pasión y compromiso con el CD Puerto Cruz, donde es jugador, directivo y un ejemplo para los más jóvenes.

Kiko Ratón: la leyenda que no se rinde. En el fútbol, hay nombres que valen más que los números o los años. Son jugadores que viven por y para el balón, que sienten el juego como parte de sí mismos. Kiko Ratón es uno de ellos. A sus 49 años (nació el 19 de septiembre de 1976), sigue dando guerra en la Regional Preferente, con la misma pasión que cuando defendía los colores del Tenerife en Segunda B o del Girona en Segunda. Lleva medio siglo de vida, más de 30 años marcando goles, y ahora juega en el Club Deportivo Puerto Cruz, donde es jugador, directivo y el alma del equipo. Allí, ya es toda una institución.

"Lo que me apasiona ahora mismo es el fútbol". Mientras muchos de su edad ya se han alejado del césped, Kiko Ratón sigue poniéndose las botas cada fin de semana, con la misma ilusión que un niño pequeño. "Me veo capaz de seguir jugando partidos", asegura.

Su papel en el Puerto Cruz ha cambiado con el tiempo. Ya no es el delantero estrella que uno esperaría de alguien que jugó dos temporadas en Segunda División. Ahora, entra en los últimos minutos, cuando el equipo necesita un empujón y hay que llevar el balón al área. "Soy realista, sé que tengo mi edad y cuánto puedo jugar", reconoce.

"Estoy para los ratos que hacen falta y cuando el entrenador me necesite". Se refiere a esos momentos tensos, donde la experiencia vale más que la velocidad. Ahí es donde Kiko entra para cambiar el partido. Y lo consigue. Esta temporada, en "cuatro ratitos" – uno como titular y tres saliendo desde el banquillo – ha marcado un gol, que celebró como siempre, con la misma alegría de siempre. "Marcar un gol es una sensación que mucha gente ha tenido, que disfruta y que gusta", dice. Lo hizo contra el Águilas, en El Peñón, y fue la primera victoria del Puerto Cruz en casa. "Una alegría enorme".

Su historia es la de un futbolista con una larga trayectoria, pero también la de un hombre que ha hecho del fútbol su vida. Kiko Ratón no descansa ni en verano. "Intento no parar, porque en el fútbol, cuanto más viejo eres, peor", explica. Mientras otros se relajan, él sigue entrenando duro para mantenerse en forma y poder jugar cada fin de semana. "No paro nunca para que no se me relajen los músculos", añade.

La insistencia de Kiko Ratón por seguir jugando a los 49 años es una historia de disciplina. Para triunfar en el deporte, sobre todo durante tantos años, hay que ser muy constante. Su amor por el entrenamiento es real. Es compromiso, es respeto hacia el deporte, hacia su cuerpo y hacia el equipo que le ha dado una oportunidad al final de su carrera. "Igual en otro equipo no podría hacer esto", admite. Porque el Puerto Cruz no es un equipo cualquiera. Es su casa. Allí es jugador, directivo y hasta encargado de la cantina, lo que le permite conocer bien el club. "Siempre buscamos dinero para el club", cuenta.

En el vestuario del CD Puerto Cruz conviven jóvenes y veteranos como Kiko, que es un ejemplo para los más jóvenes. No necesita dar discursos para motivarlos. Su ejemplo es suficiente. "Ellos, simplemente con ver cómo entreno, las ganas que le pongo…", comenta. Es el primero en llegar al campo, el primero en terminar los ejercicios, el más dedicado, el que siempre da el máximo. Su actitud se contagia. "Quiero que la gente lo vea para que digan: si Kiko está tirando, nosotros también tenemos que tirar", dice.

A sus 49 años, Kiko se ha ganado la admiración de todos sus compañeros, que le piden consejos sobre fútbol y sobre cómo entender y vivir el deporte. "Alguno que viene me pide consejo: qué podemos hacer, qué no podemos hacer", cuenta sobre su papel de mentor, tan importante como los goles que marca.

Es inevitable hablar de los 50. En septiembre de 2026, Kiko Ratón cumplirá medio siglo. Para eso, tendría que jugar una temporada más. ¿Seguirá jugando? Él no lo descarta. "Todos los años digo lo mismo. Al final de la temporada decido si sigo o no", explica. La decisión depende de cómo se sienta, de su ánimo y de la situación del club. "A día de hoy me veo capaz de seguir jugando partidos", dice. Pero no se preocupa demasiado. Sabe que el final llegará cuando tenga que llegar, cuando su cuerpo le diga "Kiko, ya está bien, hasta aquí has llegado".

Después de tantas temporadas, uno pensaría que marcar goles ya no es lo mismo. "Todo lo contrario", asegura Kiko Ratón. Para esta temporada 2025/26 no se pone metas ni se obsesiona con los números. "A mi edad, ya no me preocupo por cuántos goles voy a marcar", reconoce. Su único objetivo es seguir ayudando al equipo: "Marcar todos los goles posibles para el club, ayudar en lo que pueda y ya está".

El CD Puerto Cruz lucha por mantenerse en la zona media de la Preferente. El objetivo del equipo de Jairo Hernández es la permanencia. "Somos realistas, somos un equipo humilde, con un presupuesto bajo", admite Kiko, aunque añade: "Si empezamos a ganar partidos, no vamos a ser hipócritas, vamos a intentar luchar por algo más".

La prudencia es lógica, sobre todo si se tiene en cuenta la situación del fútbol en el norte de Tenerife, que está en declive. Con equipos históricos como el Icodense, el Vera, el Orotava o el Realejos en Primera Regional, el fútbol del norte está sufriendo. Una decadencia que, según Kiko Ratón, está relacionada con la falta de recursos: "El fútbol del norte está a la baja. Espero que esto cambie, que los equipos del norte empiecen a invertir y a mejorar lo que estamos haciendo".

Hablar de Kiko Ratón es hablar de perseverancia. Mientras muchos ven el fútbol como una etapa, Kiko lo ha convertido en su vida. Y seguirá así, mientras su cuerpo se lo permita, mientras sus piernas respondan y su mente le pida seguir jugando. Quizás llegue a los 50 jugando, quizás no. Pero lo que es seguro es que, en el Puerto Cruz y en todo el fútbol tinerfeño, su nombre ya es leyenda.