La histórica peregrinación de la Virgen de Candelaria por el sur de Tenerife en 1964: un hito social y económico

La histórica peregrinación de la Virgen de Candelaria por el sur de Tenerife en 1964: un hito social y económico

Recurso: Diario de Avisos

La histórica peregrinación de la Virgen de Candelaria por el sur de Tenerife en 1964 no solo logró recaudar fondos para el Seminario Diocesano de La Laguna, sino que se consolidó como un fenómeno sociológico y logístico sin precedentes en la historia reciente de las Islas.

La histórica peregrinación de la Virgen de Candelaria por el sur de Tenerife en 1964 no solo constituye un hito devocional, sino que representa un fenómeno sociológico y económico de primer orden en la historia reciente de las Islas. Tal y como recoge el cronista oficial de Granadilla de Abona, Octavio Rodríguez Delgado, aquel despliegue sin precedentes —que movilizó a la diócesis durante tres meses y medio— fue concebido originalmente como una estrategia de recaudación de fondos para la construcción del Seminario Diocesano de La Laguna, logrando reunir más de siete millones de pesetas.

El operativo logístico, analizado a través de la documentación hemerográfica, revela una planificación eclesiástica de una minuciosidad inusual para la época. La imagen fue trasladada sobre una camioneta Commer de seis ruedas, adaptada en talleres mecánicos y carpinterías de Güímar bajo las directrices de Manuel García Campos. La estructura, que elevaba la talla a más de dos metros, recorrió doce municipios sureños entre el 16 de octubre y el 4 de noviembre de 1964, un trayecto de más de 200 kilómetros que contó con la asistencia constante del dominico fray Juan Fernández Baca y el párroco Vicente Jorge Dorta como responsable de la colecta.

El impacto económico fue desigual pero significativo en cada demarcación. Guía de Isora se posicionó como el municipio con mayor aportación, alcanzando las 241.434 pesetas, seguido por Arona con 180.209 y Adeje con 135.000. En el extremo opuesto, parroquias como El Escobonal registraron cifras más modestas, lo que incluso motivó omisiones en la correspondencia oficial de agradecimiento del obispo Franco Cascón. El recorrido estuvo marcado por hitos simbólicos, como el encuentro de la imagen con su réplica en Adeje o la coincidencia con la patrona local en Playa de San Juan, un evento que rememoró la memoria colectiva de la erupción del Chinyero de 1909.

Más allá de las cifras, el evento dejó constancia de una estructura social volcada en el culto. Desde la firma de actas de entrega entre alcaldes y párrocos hasta la habilitación de confesionarios improvisados y la concesión de facultades especiales para la absolución de pecados reservados, la Iglesia ejerció una influencia vertebradora en la comarca. La participación ciudadana fue masiva, con escenas de fervor que incluyeron desde la celebración de matrimonios ante la imagen en Arafo hasta la movilización de motoristas en Arona, configurando lo que la prensa de la época calificó como la mayor caravana de vehículos vista hasta la fecha.

Este periplo, que concluyó su etapa sureña en Santiago del Teide tras pasar por localidades como Fasnia, Arico, Granadilla, Vilaflor, San Miguel y el resto de municipios del arco sur, permanece como un episodio irrepetible. La gestión de los recursos y la movilización de los feligreses no solo cumplieron con el objetivo financiero de la diócesis, sino que dejaron un testimonio documental exhaustivo sobre la demografía y la organización parroquial de un sur de Tenerife que, en aquel otoño de 1964, se detuvo por completo para seguir el rastro de la Patrona.