
Con 16 años, Alejandro Díaz Cedrés estrena 'Hijos del reloj'.
Con solo 16 años, Alejandro Díaz Cedrés debuta como director con "Hijos del reloj", un mediometraje de cine negro que explora la justicia y la moral, estrenándose en el IX Festival de Cine Fantástico de Canarias Isla Calavera.
"Me enamoré del cine porque es como una ventana a otras realidades, una forma de entender y sentir lo que viven otras personas. Ahora, al estar detrás de una cámara, no tuve que imaginar nada, sino ver cómo la historia que creé se hacía real. Fue algo precioso".
Con solo 16 años, Alejandro Díaz Cedrés (Santa Cruz de Tenerife, 2009) estrena este domingo su primera película, el mediometraje 'Hijos del reloj'. Se podrá ver a partir de las 11:00 en los Multicines Tenerife de La Laguna, como parte de la sección 'Hecho en Canarias' del IX Festival de Cine Fantástico de Canarias Isla Calavera.
'Hijos del reloj', una película con toques de cine negro, cuenta un choque entre lo que significa la justicia para personas que no la entienden. Según explica el joven director a DIARIO DE AVISOS, la trama sigue varias historias paralelas que se conectan. Trata sobre hombres corruptos y desanimados por una sociedad oscura, donde la amenaza de un holocausto nuclear es algo de cada día.
Los protagonistas son Eduardo Zerolo y Daniel Oliva, y el reparto se completa con Fran Peraza, Borja Saavedra, Felipe Ortín, Javier Martos, Virginia Pérez, Toño Alonso, Nicolás Aranda y Lorena Rodríguez.
La película es una producción de Arteria Films Studios. Kiko Castro es el productor y también compuso la música original. La producción ejecutiva corrió a cargo de Carlos Díaz y Sandra Cedrés. Kim Simmons fue auxiliar de producción, Mike Simmons se encargó del sonido, y Dave Herrer supervisó el guion, que fue escrito por el propio Alejandro Díaz Cedrés.
Esta historia alternativa, ambientada en el Nueva York de 1985, crea un ambiente oscuro que rodea a personajes que sienten el peso del mundo sobre ellos. El director canario explica: "Muestra lo que pasa cuando personas, algunas de ellas malas, luchan por la verdad. Cada uno ve la verdad según le conviene. Por eso, 'Hijos del reloj' es, sobre todo, un estudio sobre la justicia y la moral".
Díaz Cedrés asegura que este rodaje y todo el proceso de la película ha sido muy importante para él: "Ha sido la mayor experiencia de mi vida en muchos aspectos, sobre todo en la comunicación y la creatividad". Añade que "cuando un equipo de artistas, cada uno con su propia visión sobre un mismo guion, se une para plasmar la visión de un director, te das cuenta del poder del arte para comunicar".
Alejandro Díaz Cedrés destaca: "Ningún otro proceso en mi vida me ha abierto tanto la mente". El autor de 'Hijos del reloj' añade: "Escuchar tantas opiniones que mejoran tu historia, en cosas que no habías notado, te ayuda a verte como lo que eres: alguien que intenta imaginar y plasmar una realidad que se crea en la mente de todos los que participan en el proyecto".
El joven guionista y director ve el cine como un ejercicio de empatía: "Al escribir el guion, es fundamental estar muy cerca de tus personajes". Recuerda que un director le dijo una vez que si te alejas demasiado de tu obra para intentar verla con más objetividad, al final no ves nada. "Por eso, es un ejercicio de empatía, casi físico, porque tienes que conocer a tus personajes día tras día".
Crear 'Hijos del reloj' ha sido una aventura diaria y extraordinaria. "La primera versión del guion la entregué a Arteria Films Studios en marzo de este año", explica. Desde entonces, han pasado muchísimas cosas, incluyendo un cortometraje previo que hizo con la ayuda de Kiko Castro, el productor, para profundizar en la historia. "El trabajo intenso fue de marzo a principios de octubre, cuando la película quedó terminada. Aunque, cuando se proyecte en TEA Tenerife Espacio de las Artes en enero, habrá pasado casi un año".
En resumen, 'Hijos del reloj' muestra el choque entre lo que es la justicia para quienes no pueden entenderla.
El rodaje duró cuatro días no consecutivos, entre el 21 y el 26 de agosto. Se filmó principalmente en un despacho de abogados de la calle El Pilar y en el edificio Aurea (calle Aurea Díaz Flores) en Santa Cruz de Tenerife. Los exteriores se grabaron en el parque comercial de la calle Aceviño, donde está IKEA, en La Laguna.
Cuando se le pregunta cómo entiende el cine en su vida, Alejandro Díaz Cedrés responde: "El cine siempre ha sido para mí una especie de alimento espiritual, algo a lo que no puedo renunciar porque me ayuda a formarme como persona. Si uno se compromete de verdad con el séptimo arte, puede ser clave para construir los ideales con los que ves la realidad".
Añade: "Las películas me ayudan a ponerme en las situaciones y realidades complejas a las que se enfrentan otras personas. Me permiten vivir mil vidas que de otra forma no podría vivir". Para él, "esencialmente, es un método de teletransportación". En 'Hijos del reloj', explica el cineasta, parte de su intención ha sido demostrar que el cine es una de las herramientas de comunicación más potentes del arte.
Manifiesta que "el cine es un profundo ejercicio de comunicación, donde el guionista debe ser capaz de mostrarse vulnerable, expresando todo lo que siente —rabia, ira, confusión o cualquier otro sentimiento— y plasmarlo en una historia".
En definitiva, "el cine me permite vivir mil realidades que de otra forma no podría experimentar".
Aun con su primera película en marcha, Alejandro Díaz Cedrés ya tiene en mente otros dos guiones. Comenta que, gracias a lo nuevo y transformador que ha sido el rodaje de 'Hijos del reloj', le han surgido muchas ideas. En este caso, todas con un tema común: el cine negro, la corrupción moral y la ambigüedad ética que lo caracterizan.