Catorce vehículos sufren daños por el fuerte oleaje en un ferry entre Tenerife y La Palma

Catorce vehículos sufren daños por el fuerte oleaje en un ferry entre Tenerife y La Palma

Recurso: El Día

Catorce vehículos resultaron dañados durante una travesía entre Tenerife y La Palma debido al fuerte oleaje, incidente que ha activado los protocolos de responsabilidad civil de la naviera Fred. Olsen.

La reciente incidencia registrada en la conexión marítima entre Tenerife y La Palma pone de relieve la vulnerabilidad de las comunicaciones interinsulares ante episodios de meteorología adversa. Según ha comunicado la naviera Fred. Olsen, un total de catorce turismos sufrieron desperfectos materiales durante la travesía nocturna del pasado viernes, 10 de abril, debido a la inestabilidad del buque provocada por el estado del mar.

El incidente, que se saldó sin daños personales, tuvo su origen en el fuerte oleaje registrado en el sector norte del archipiélago, donde se llegaron a contabilizar crestas de hasta cuatro metros. La energía del mar generó oscilaciones que provocaron el desplazamiento de los vehículos en la bodega, con movimientos que alcanzaron los treinta centímetros, superando los sistemas de sujeción habituales en este tipo de trayectos.

Este suceso coincide con la activación, por parte de la Dirección General de Emergencias del Gobierno de Canarias, de una situación de prealerta por fenómenos costeros, vigente desde la tarde del viernes. La normativa vigente en materia de transporte marítimo establece que, ante este tipo de contingencias, la responsabilidad civil recae sobre la operadora, que ya ha anunciado la apertura de un protocolo de gestión de siniestros. La compañía ha informado que iniciará las comunicaciones con los propietarios de los vehículos afectados a partir del próximo lunes para gestionar las reparaciones pertinentes.

El episodio subraya la complejidad operativa que enfrentan las navieras en las rutas atlánticas, donde el mar de fondo del norte y noroeste condiciona frecuentemente la seguridad y el confort de la navegación. La gestión de este tipo de incidencias no solo implica la resolución de los daños materiales, sino también la revisión de los protocolos de estiba en condiciones de alerta meteorológica, un aspecto crítico para garantizar la integridad de la carga en un archipiélago cuya conectividad depende exclusivamente de la regularidad de estas líneas marítimas.