
Tenerife moviliza a 1.600 voluntarios para garantizar la seguridad en la visita papal
Un contingente de 1.600 voluntarios coordinará la seguridad y atención de los 35.000 asistentes previstos para la próxima visita papal en el Puerto de Santa Cruz de Tenerife, bajo estrictos protocolos de gestión de masas y prevención de riesgos.
La logística de seguridad para la próxima visita papal a Tenerife, programada para el 12 de junio en el Puerto de Santa Cruz, ha puesto de relieve la importancia de la gestión de masas en eventos de gran escala. Tal y como recoge la información difundida recientemente, el dispositivo contará con un contingente de 1.600 voluntarios, cuya función principal será actuar como primer punto de contacto y contención ante posibles contingencias que pudieran comprometer el desarrollo de la eucaristía.
El despliegue, que contempla un aforo limitado a 35.000 plazas sentadas, exige una coordinación precisa para evitar situaciones de descontrol. En este sentido, la Policía Nacional, a través del inspector Pablo Cano, ha instruido a los responsables de estos grupos sobre la necesidad de mantener una imagen de orden y eficiencia. La preocupación de las autoridades radica en que fallos logísticos —como la gestión de los códigos QR de acceso o la movilidad de los autobuses— puedan derivar en una percepción negativa del evento a nivel internacional, dado el interés mediático que suscita la presencia del pontífice.
Más allá de la operativa técnica, la formación impartida a los coordinadores ha hecho especial hincapié en la gestión psicológica de los asistentes. Se ha instado a los voluntarios a priorizar la empatía ante situaciones de vulnerabilidad, como los golpes de calor derivados de la exposición prolongada al sol en un recinto sin cubiertas, así como a gestionar con cautela la propagación de rumores. Este último punto es crítico en concentraciones humanas, donde el fenómeno de la imitación conductual puede amplificar incidentes menores hasta convertirlos en crisis de seguridad pública.
La directriz fundamental trasladada a los colaboradores es la prudencia informativa: ante cualquier duda, la instrucción es consultar con la cadena de mando antes de ofrecer datos a los fieles. Este protocolo busca blindar el evento frente a la desinformación y garantizar que la asistencia, que se espera masiva, se desarrolle bajo estándares de seguridad que minimicen los riesgos inherentes a cualquier acto de esta magnitud.